Conflicto en el Garrahan: Recorte Presupuestario Agrava la Crisis Salarial y Amenaza la Excelencia del Hospital

Last Updated: 2 de junio de 2025By

El Hospital Garrahan, referente nacional en atención pediátrica de alta complejidad, enfrenta una profunda crisis. El fuerte recorte presupuestario del Gobierno nacional, sumado a salarios insuficientes, ha provocado la pérdida de 170 profesionales. Aunque una conciliación obligatoria frenó un paro inminente, los trabajadores advierten que la situación es insostenible y pone en riesgo la calidad de la atención.


El Hospital Garrahan, una institución pública de excelencia y referencia nacional en la atención de niños y niñas con patologías complejas, atraviesa un período de profunda crisis. El fuerte recorte presupuestario impuesto por el Gobierno nacional ha encendido las alarmas, generando un prolongado conflicto con sus profesionales. Desde el año pasado, la institución ya ha lamentado la pérdida de 170 profesionales altamente capacitados, un número que impacta directamente en la calidad y capacidad de respuesta de un hospital que atiende a pacientes de todo el país.

La tensión alcanzó su punto álgido esta semana, cuando los trabajadores se preparaban para realizar un paro. Sin embargo, el gobierno de Javier Milei dictó la conciliación obligatoria a último momento, suspendiendo cualquier medida de fuerza por un período de 15 días. Esta decisión, si bien pospone la protesta, no resuelve el conflicto de fondo que los profesionales vienen arrastrando desde hace años.

Ivonne Malla, hepatóloga del Hospital Garrahan, brindó una perspectiva detallada de la situación, destacando la cronicidad del reclamo. «Es importante destacar que el conflicto viene desde hace mucho tiempo. Hace años que venimos reclamando por mejores salarios y condiciones de trabajo, no solo para las y los profesionales sino para todo el personal del hospital», explicó Malla. La médica enfatizó la singularidad del Garrahan: «Se trata de un hospital de alta complejidad no solo por sus recursos materiales sino también humano, por lo que perder profesionales capacitados es muy grave».

Los números que expuso la especialista son alarmantes. «Los administrativos tienen sueldos de $800.000, algo imposible de sostener», afirmó Malla. Esta cifra contrasta drásticamente con el costo de la canasta familiar, que actualmente se estima en $1.8 millones, lo que evidencia la precarización salarial. Además de los bajos ingresos, la hepatóloga señaló las «circunstancias agobiantes a las que estamos expuestos todo el tiempo», en referencia a la presión y el desgaste emocional y físico inherentes a la atención de pacientes de alta complejidad.

La Base del Reclamo: Salarios, Condiciones y Reconocimiento

Malla insistió en que el momento actual es un «punto de inflexión», aunque reconoció que las demandas no son nuevas. «La base del reclamo es el atraso en el salario, que en el último período ha sido feroz, aunque también por las condiciones de trabajo», sentenció. Los profesionales del Garrahan no solo buscan una recomposición salarial, sino también un reconocimiento integral de sus tareas. «Queremos que se reconozcan nuestras tareas, que pasen a planta contratados/as de cada sector y que se escuchen nuestros reclamos», enfatizó la doctora, visibilizando la inestabilidad laboral de muchos trabajadores y la necesidad de una mayor estabilidad y valoración.

Desde una perspectiva administrativa, Ivonne Malla detalló la compleja estructura de financiamiento del hospital. «El Garrahan es un Hospital que funciona bajo la órbita de Nación en un 80%, y el 20% restante corresponde a CABA». Esta doble dependencia, en un contexto de recorte presupuestario nacional, agrava la situación. La hepatóloga expresó una profunda preocupación: «Hoy se están dilapidando los recursos de un hospital que es único, esta situación es preocupante, y no tener respuesta la torna insostenible».

La afirmación más cruda de Malla resume la realidad que viven día a día: «Si el hospital sigue funcionando es a expensas de nuestro esfuerzo personal». Esta dedicación, sin embargo, tiene un costo. «La presión que tenemos es enorme, ponemos nuestra salud física y psíquica en pos del cuidado de pacientes de alta complejidad, y queremos seguir haciéndolo pero con las condiciones de necesarias y el salario inicial igual a la canasta familiar, que hoy está en $1.8 millones. Son cosas lógicas que deberían ser escuchadas y atendidas».

Un Futuro Incierto y el Dolor de la Pérdida de Talento

Finalmente, Malla concluyó con un tono de profunda tristeza y desesperanza. «Es una situación muy dolorosa porque tenemos la tarea de sostener la salud, además de acompañar a los pacientes y sus familias durante los procesos de la enfermedad, con el sufrimiento que conllevan estas patologías complejas». La falta de respuesta se traduce en un sentimiento de desvalorización: «Sentimos que no hay un reconocimiento a nuestro trabajo».

La proyección a futuro es sombría si la situación no cambia. «El Hospital no da para más, y las autoridades no tienen ninguna intención de trabajar sobre estos problemas», advirtió la hepatóloga. La consecuencia más grave es la fuga de cerebros y la dificultad para atraer nuevos talentos: «Es muy doloroso ver cómo vamos perdiendo profesionales, y ya no se llenan las vacantes de formación porque nadie quiere venir a sufrir». Malla quiso dejar claro que las medidas de fuerza no buscan perjudicar a los pacientes. «Con nuestras medidas de fuerza no queremos perjudicar al objeto de nuestras tareas, que son los pacientes pediátricos de mayor complejidad. Nosotros sostenemos nuestra labor de alta complejidad, pero el problema es que cada vez nos cuesta más». El futuro del Hospital Garrahan, pilar de la salud infantil en Argentina, se encuentra en un delicado equilibrio, a la espera de respuestas que permitan sostener su invaluable labor.

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