Crisis y Reestructuración en el Peronismo: Intendentes le «Marcan la Cancha» a La Cámpora tras la Derrota Electoral

Last Updated: 28 de octubre de 2025By

La derrota del peronismo/kirchnerismo en las últimas elecciones bonaerenses ha desatado una profunda crisis interna. Jefes comunales de peso salieron a cuestionar el rol de La Cámpora y la estrategia electoral de los sectores más duros, reclamando mayor protagonismo y una urgente renovación de liderazgo. El mensaje es contundente: «La gente no quiere más a La Cámpora».

La debacle electoral en la Provincia de Buenos Aires, el principal bastión del peronismo, ha catalizado un sismo interno que amenaza con reestructurar el mapa de poder del justicialismo. Tras el contundente resultado adverso, los intendentes bonaerenses, considerados el verdadero motor territorial del peronismo, han salido a «marcar la cancha» a la conducción actual, cuyo rostro más visible en la provincia es el de La Cámpora.

La crítica se articula alrededor de un eje central: el fracaso de una estrategia que, según los jefes comunales, se basó en un «purismo» ideológico y una excesiva dependencia de la estructura camporista, descuidando la conexión con las demandas más inmediatas de los votantes de a pie.

 

El Mensaje de los Intendentes: «Tenemos los Votos»

 

Una de las voces más resonantes ha sido la de intendentes de distritos clave del Conurbano, quienes en distintas declaraciones post-electorales han coincidido en que «la gente sabe lo que no quiere» y ese rechazo apunta directamente a ciertas formas de hacer política y a figuras específicas asociadas al kirchnerismo más ortodoxo. La frase contundente, «la gente no quiere más a La Cámpora», sintetiza el hartazgo y la necesidad de una autocrítica profunda.

Gastón Granados, intendente de Ezeiza, fue uno de los que levantó el guante al enviar un mensaje directo a las cúpulas: «Tienen que entender que los intendentes somos los que tenemos los votos». Este reclamo no es menor. Históricamente, el peronismo ha dependido de la maquinaria de los gobiernos municipales para movilizar la elección, y el malestar radica en la falta de injerencia que tuvieron los jefes comunales en el armado de las listas y la estrategia general.

El resultado abrió un escenario de crisis inmediata. En municipios como Morón, donde el peronismo perdió, la interna se agravó con acusaciones cruzadas entre el sabbatellismo (alineado con el kirchnerismo) y el intendente saliente. Esto ilustra cómo la derrota está siendo utilizada por los sectores renovadores para deslegitimar a los cuadros de La Cámpora.

 

La Batalla por la Conducción del PJ Bonaerense

 

La crisis tras la derrota se encamina directamente a una disputa por el control del Partido Justicialista (PJ) de la Provincia de Buenos Aires. El sector más moderado del peronismo, que incluye a varios intendentes y al entorno del Gobernador, ha comenzado a impulsar la figura de la vicegobernadora, Verónica Magario, para que compita por la presidencia del PJ bonaerense, actualmente en manos de Máximo Kirchner, líder de La Cámpora.

La movida busca desplazar al sector camporista del manejo orgánico del partido, al considerar que su liderazgo, basado en una alta carga ideológica y en la lealtad a la expresidenta, no logra capitalizar el voto en los momentos electorales cruciales ni conectar con las demandas del presente.

La Cámpora, por su parte, reaccionó cuestionando la estrategia electoral del Gobernador Axel Kicillof y la falta de apoyo de ciertos intendentes que, si bien ganaron en sus distritos, no lograron revertir el resultado a nivel provincial. Sin embargo, este contragolpe parece tener menos peso que el reclamo de quienes manejan el territorio.

 

Un Peronismo que Busca Reconectarse

 

La tensión es un síntoma de un peronismo que intenta redefinirse y reconstruirse. Algunos intendentes ya venían impulsando movimientos para renovar el espacio más allá de los liderazgos indiscutidos del kirchnerismo, bajo la consigna de que «con el peronismo no alcanza» para enfrentar el «mileísmo».

La derrota bonaerense, lejos de unificar, expone una fractura que era latente. Los jefes comunales exigen un peronismo más pragmático, menos ideológico y más enfocado en la gestión municipal, que es donde demuestran tener su mayor capital político. El desafío para el peronismo no es solo enfrentar a La Libertad Avanza (LLA), sino definir quién y bajo qué modelo lo liderará en los próximos años, con los intendentes dispuestos a tomar el control y dejar atrás la influencia dominante de La Cámpora.