Aristimuño proyecta a Kicillof como «el conductor» del peronismo y protagonista en 2027
El intendente de Coronel Rosales, Rodrigo Aristimuño, brindó un contundente respaldo al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, definiéndolo como la figura central del peronismo y el principal candidato de cara a las próximas elecciones presidenciales. En un contexto de crisis económica y alta demanda social en su distrito, el jefe comunal aprovechó para cuestionar la falta de asistencia del Gobierno Nacional y la necesidad de que la oposición provincial le otorgue a Kicillof las herramientas necesarias para gobernar.
El panorama político bonaerense se recalienta con la mira puesta en 2027, y desde el interior de la provincia comienzan a surgir las primeras definiciones claras sobre la conducción del peronismo. El intendente de Coronel Rosales, Rodrigo Aristimuño, se ha posicionado firmemente en este debate al asegurar que Axel Kicillof es «el conductor» del espacio y que «será protagonista» en la próxima contienda electoral nacional.
En una entrevista exclusiva con Infocielo, Aristimuño analizó la compleja realidad económica de su municipio y la gestión provincial, remarcando la figura del gobernador como el líder natural y el principal defensor de los intereses de la Provincia de Buenos Aires ante los permanentes «ataques» del Gobierno Nacional.
La crisis se siente en Coronel Rosales: Achique de gastos y salarios descalafonados
El respaldo político de Aristimuño llega en un momento de severas dificultades económicas para la gestión municipal. El intendente detalló que su distrito está lidiando con una situación crítica producto de la baja en la actividad económica y una creciente demanda social.
En un gesto de austeridad y ante la complejidad financiera, el jefe comunal rosaleño explicó que ha tomado medidas extraordinarias: «Achiqué la planta de gobierno y en mi caso dono parte de mi sueldo», señaló. La situación es tan apremiante que se vio forzado a descalafonar el pago de salarios, una medida inédita en su gestión: los trabajadores municipales cobraron primero, seguidos por concejales y, finalmente, directores y secretarios, mientras que el intendente será el último en recibir su remuneración.
Además, el panorama se agrava por la falta de un presupuesto aprobado. Aristimuño lamentó que el Concejo Deliberante no haya aprobado el presupuesto del año pasado, lo que lo obliga a trabajar con uno prorrogado. Esta situación lo llevó a readecuar recursos para evitar el colapso del sistema sanitario y el pago de sueldos, lo que, según sus cálculos, generará un déficit presupuestario de «mil millones de pesos».
La explosión de la demanda social: de 200 a 2.000 familias asistidas
La crisis macroeconómica impacta directamente en las calles de Coronel Rosales, con un aumento exponencial de la necesidad social. Aristimuño aportó datos alarmantes sobre el crecimiento de la asistencia alimentaria municipal, un termómetro directo del deterioro de la calidad de vida de los ciudadanos.
«Históricamente, Rosales acompañó alrededor de 200 familias desde Desarrollo Social. Hoy estamos acompañando a más de 2.000 familias», detalló el intendente, subrayando que solo en un mes se incorporaron cien nuevas familias, lo que refleja que el «vecino asalariado ya no llega» a cubrir sus necesidades básicas.
Críticas a la Casa Rosada: «No nos dio absolutamente nada»
En el plano de las relaciones con el Gobierno Nacional, el intendente fue categórico y sumamente crítico respecto a la asistencia federal. Aristimuño recordó las emergencias climáticas que afectaron a la región y el nulo acompañamiento del Ejecutivo Nacional. «A Rosales no le dio para la tormenta absolutamente nada. Vetó la ley, y estoy esperando», disparó, desmintiendo anuncios previos de ayuda.
El jefe comunal enfatizó que la asistencia federal, en caso de llegar, no debe ser motivo de festejo, sino una obligación del Estado: «Ojalá el Gobierno Nacional ponga los recursos que tiene que poner porque los recauda, pero no es para celebrarlo porque está haciendo lo que tiene que hacer».
Esta postura se complementa con la defensa a ultranza de la figura de Kicillof. Aristimuño señaló que el gobernador está gestionando la provincia bajo «ataque permanente del presidente, que ha dicho públicamente que la quiere fundir», y pidió a sus pares peronistas «defender al gobernador». También cuestionó duramente la designación de Diego Santilli en el Gabinete nacional, acusándolo de haber hecho declaraciones en contra de la provincia y exigiendo que sea «más respetuoso» de la institucionalidad.
El llamado a la unidad y la proyección 2027
En su análisis del escenario político, el intendente rosaleño evaluó que en las últimas elecciones «se votó con un sesgo de anti muy fuerte», impulsado por el temor y no por un apoyo a un ajuste estructural en áreas sensibles como salud u obra pública. En este sentido, llamó a la autocrítica en el peronismo y a «repensar algunas cosas» para reconectar con la ciudadanía, especialmente con los jóvenes.
Con la gestión bonaerense en la mira, Aristimuño instó a todos los sectores políticos, incluyendo a la oposición, a acompañar el proyecto de Ley de Leyes (Presupuesto) de la provincia. «Hay que darle las herramientas al gobernador. Pedimos que los legisladores, tanto de nuestro espacio como de la oposición, acompañen la ley de leyes porque el gobernador tiene que tener las herramientas para gobernar la provincia más importante del país», concluyó, consolidando la postura de que Kicillof no solo es el líder indiscutido del peronismo bonaerense, sino también la pieza fundamental para la reconstrucción política y electoral del espacio a nivel nacional en 2027.

