Santilli se mueve como ministro del Interior y acelera la negociación clave con gobernadores
Aún sin la jura formal que lo ratifique en el cargo, Diego Santilli asumió de facto el rol de Ministro del Interior y se instaló en la Casa Rosada para inaugurar de manera urgente una ronda de diálogo con los mandatarios provinciales. El objetivo principal de su gestión es doble: lograr la sanción del Presupuesto 2026 antes de fin de año y asegurar el consenso necesario para impulsar las profundas reformas laboral y tributaria que el Gobierno Nacional considera esenciales.
El ritmo de la política en la Casa Rosada no permite demoras. A pesar de que todavía no se ha celebrado el acto formal de jura, Diego Santilli, el flamante designado para el Ministerio del Interior, ha comenzado a ejercer inmediatamente su nueva función. Este viernes, el ex vicejefe de Gobierno porteño presentó su renuncia a la banca que ocupaba en la Cámara de Diputados de la Nación y se dispuso a encabezar los primeros encuentros estratégicos con gobernadores provinciales.
Su llegada al gabinete en reemplazo de Lisandro Catalán, y en el marco de la reconfiguración ministerial post-elecciones legislativas, marca una clara intención del oficialismo de imprimir un «tono más político» a la gestión y de fortalecer la capacidad de interlocución con los distritos. El Ministerio del Interior, tradicionalmente el nexo fundamental entre el Poder Ejecutivo Nacional y las provincias, cobra una relevancia capital en la actual coyuntura, marcada por la necesidad de asegurar la gobernabilidad y el apoyo legislativo.
El debut en la Casa Rosada y la agenda urgente
En su primera jornada como virtual ministro, Santilli recibió en el Salón de los Escudos a dos figuras clave en el mapa federal: Ignacio Torres, gobernador de Chubut, y Raúl Jalil, mandatario de Catamarca. Santilli no estuvo solo; lo acompañó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, un gesto que subraya la importancia que el Ejecutivo le otorga a esta nueva etapa de diálogo y construcción de consensos.
La agenda de las reuniones fue clara y precisa, enfocada en los dos grandes desafíos que el oficialismo debe afrontar antes de que finalice el año: la aprobación del Presupuesto General de la Administración Nacional para 2026 y el avance en las cruciales reformas estructurales en materia laboral y tributaria.
Al finalizar el encuentro, el gobernador Torres destacó la experiencia de Santilli y su «capacidad para generar consensos», una señal positiva para un Gobierno que, en su primera etapa, fue criticado por la dificultad para establecer puentes sólidos con los líderes territoriales. Torres confirmó el espíritu constructivo del diálogo: «Fue una muy buena reunión. Lo importante es ver la letra fina del Presupuesto y las reformas. Hay vocación de diálogo», remarcó.
El mandatario patagónico incluso se mostró a favor de la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo, al considerar que la iniciativa «impactará en la informalidad» y beneficiará a sectores vulnerables como los jubilados.
La estrategia de la negociación y los puentes políticos
Fuentes cercanas a la Casa Rosada confirmaron que la incorporación de Santilli busca precisamente eso: generar una interlocución fluida y permanente con los gobernadores. Su perfil, que conjuga experiencia en la gestión pública (como ex vicejefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires) y un conocimiento exhaustivo de la política bonaerense, es visto como un activo para destrabar negociaciones que se presumen complejas.
El nuevo ministro del Interior cuenta con el respaldo de las principales fuerzas aliadas del Gobierno Nacional, incluyendo al PRO y a la Unión Cívica Radical (UCR), lo que facilita el acercamiento a gobernadores de estos espacios y a aquellos que se han sumado al denominado «Pacto de Mayo».
La agenda de negociación de Santilli continuará intensamente durante la próxima semana. Ya están confirmados encuentros con otros gobernadores aliados y con figuras de la oposición amigable, incluyendo a Martín Llaryora, de Córdoba, y Marcelo Orrego, de San Juan. Estos diálogos son vitales, ya que el Presupuesto, conocido como la «ley de leyes», requiere la mayoría parlamentaria, y los votos de los bloques provinciales y de la oposición dialoguista son indispensables para su aprobación antes de que termine el período de sesiones ordinarias.
La rápida puesta en marcha de Santilli, incluso sin el formalismo de la jura, refleja la urgencia del Gobierno Nacional por consolidar un andamiaje político que le permita avanzar con su plan de reformas estructurales y garantizar la estabilidad fiscal que se busca con el Presupuesto 2026. La pelota, ahora, está del lado de las provincias, pero el Ejecutivo ya puso en marcha a su principal operador político para asegurar que el diálogo se traduzca en leyes aprobadas.

