Condenan a 12 años de prisión a un hombre por corrupción de menores en Tres Arroyos

El Tribunal Oral Criminal dictó la sentencia tras comprobar abusos continuos contra dos de sus hijos entre 2019 y 2023, bajo la fachada de «juegos» y «bromas» familiares.

El Tribunal Oral Criminal de Tres Arroyos dictó una condena de 12 años de prisión para un hombre hallado culpable del delito de corrupción de menores agravada. La sentencia recae sobre el progenitor de dos menores de edad con quienes convivía en dicha localidad, tras una investigación llevada adelante por la UFIJ N° 6, a cargo de la fiscal Natalia Ramos.

De acuerdo con las pruebas recolectadas en la causa, los hechos ocurrieron de manera sostenida entre los años 2019 y 2023. El condenado sometió a sus hijos a diversas prácticas de índole sexual que incluían tocamientos de partes íntimas, filmaciones y situaciones en las que el adulto se recostaba sin ropa junto a los menores. Según el expediente, estas conductas eran presentadas por el imputado como supuestos «juegos» o «bromas», lo que llevó a las víctimas a naturalizar el abuso en el ámbito doméstico.

La asimetría de poder y el valor de las pruebas

En los fundamentos del fallo, el juez Hugo de Rosa fue contundente al analizar el vínculo familiar: “En relaciones atravesadas por una marcada asimetría de poder, la ausencia de resistencia no equivale a voluntariedad libre”. La sentencia destaca que la habitualidad de estos actos no solo surgió del testimonio de los menores y las pericias, sino del propio reconocimiento del imputado, quien admitió la frecuencia de estas prácticas bajo la excusa de la interacción familiar.

Un elemento clave en el juicio fue la exhibición de videos grabados por el propio condenado. En una de las piezas audiovisuales se observa cómo el adulto dirigía la interacción y aplicaba castigos ante la negativa de uno de los menores, quien no manifestaba iniciativa ni entusiasmo en la situación. Para el magistrado, la decisión de registrar estas escenas y la dirección de la conducta permiten inferir que el hombre actuó con pleno conocimiento del daño que generaba en el desarrollo normal de sus hijos.

Peligro para el desarrollo de los menores

El fallo subraya la gravedad de la «naturalización» advertida por los peritos intervinientes. El tribunal concluyó que la reiteración de estas conductas y la asimetría estructural del vínculo generaron una situación de peligro jurídicamente relevante para la integridad de los niños. Por tales motivos, el hombre fue retirado de la convivencia y condenado como autor penalmente responsable del delito, marcando un precedente importante en la justicia regional respecto a los abusos cometidos en el seno familiar bajo coberturas de supuesta «normalidad».