Crisis en Defensa: crece el malestar en las Fuerzas Armadas contra Presti por el colapso de la obra social

El deterioro de la cobertura médica para el personal activo y retirado profundiza la tensión interna en el área. Con una deuda que ronda los 200 millones de dólares y la renuncia del titular de la obra social, la gestión del ministro Carlos Presti enfrenta su momento más crítico.

La situación sanitaria dentro de las Fuerzas Armadas ha alcanzado un punto de ebullición. El malestar de los efectivos, tanto en actividad como en retiro, se ha profundizado en las últimas semanas debido al colapso operativo y financiero del sistema de salud militar. La crisis no solo afecta la atención básica, sino que pone en riesgo tratamientos de alta complejidad, alimentando un clima de fuerte hostilidad hacia la conducción del ministro de Defensa, Carlos Presti.

El escenario terminó de fracturarse tras la reciente renuncia de Sergio Maldonado, quien se desempeñaba como titular de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) desde febrero. La salida de Maldonado se produjo en medio de insalvables diferencias internas sobre la gestión de un pasivo que, según estimaciones del sector, ya alcanza los 200 millones de dólares. El recambio institucional, que incluyó la disolución de la anterior IOSFA para dar paso a la actual estructura, no ha logrado hasta el momento estabilizar las prestaciones ni llevar alivio a los afiliados.

Un ministro cuestionado y sin influencia

Fuentes vinculadas al ámbito castrense aseguran que el ministro Presti enfrenta un desgaste irreversible. Puertas adentro de los cuarteles, la percepción es que el funcionario ha perdido capacidad de interlocución con el Poder Ejecutivo nacional. “No lo han integrado al gabinete realmente y, puertas adentro, los jefes de Estado Mayor saben que no tienen a un camarada que pide por ellos, sino a un dirigente que les pide paciencia en nombre del ajuste”, señalaron fuentes consultadas por el portal LPO.

La crítica central radica en la falta de respuestas ante problemas estructurales que van más allá de la salud. A la crisis de la obra social se le suma un reclamo salarial persistente, con haberes que han quedado rezagados frente a la inflación, impactando directamente en la calidad de vida de las familias militares. La falta de recursos para modernización y funcionamiento operativo completa un cuadro de situación que muchos describen como de «abandono institucional».

Deuda millonaria y proyectos bajo sospecha

Mientras los militares denuncian dificultades para acceder a medicamentos y turnos médicos, el Ministerio de Defensa continúa sin presentar un plan concreto para sanear la millonaria deuda con prestadores. En paralelo, crecen los cuestionamientos por proyectos que contemplan la venta de bienes inmuebles pertenecientes a las Fuerzas Armadas, una medida que genera suspicacias sobre el destino de esos fondos y el vaciamiento del patrimonio estatal.

El conflicto, lejos de solucionarse, parece escalar hacia una confrontación directa entre la base de las fuerzas y la conducción política. Con un sistema de salud quebrado y un ministro cuya influencia interna se desvanece, la estabilidad dentro del área de Defensa aparece hoy como uno de los principales focos de conflicto para el Gobierno nacional