La deuda pública argentina alcanza un récord histórico de US$ 483.830 millones bajo la gestión de Javier Milei
A pesar del superávit fiscal anunciado por el Ejecutivo, los datos oficiales del Ministerio de Economía revelan un incremento de la deuda de casi US$ 113.000 millones desde diciembre de 2023. La estrategia financiera concentra vencimientos críticos para el resto del año 2026, aumentando la vulnerabilidad económica del país.
Mientras el relato oficial del Gobierno nacional sostiene una narrativa de saneamiento financiero basada en el superávit fiscal, las estadísticas del propio Ministerio de Economía exponen una realidad contrapuesta. Al cierre de marzo de 2026, la deuda pública bruta de la Argentina escaló hasta los US$ 483.830 millones, marcando un nuevo máximo histórico para el país.
Desde la asunción de Javier Milei en diciembre de 2023, el endeudamiento ha crecido en casi US$ 113.000 millones, lo que representa un salto cercano al 30% en poco más de dos años de gestión. Estas cifras desmienten las afirmaciones de «desendeudamiento» y exponen una acumulación de compromisos financieros que presiona sobre la sostenibilidad económica a corto y largo plazo.
Un primer trimestre de fuerte aceleración
La tendencia alcista se ha consolidado en los últimos meses. Solo durante el mes de marzo de 2026, la deuda se incrementó en US$ 11.695 millones, acumulando cinco meses consecutivos de subas ininterrumpidas. Si se analiza el primer trimestre de este año, el salto total asciende a casi US$ 29.000 millones.
Esta dinámica responde a una estrategia financiera que, lejos de resolver los problemas de fondo, ha concentrado una masa de vencimientos alarmante para el presente año. Se estima que en 2026 la Argentina deberá afrontar pagos por más de US$ 163.000 millones, con picos de tensión previstos para los meses de abril, julio y diciembre.
Vulnerabilidad y corto plazo
La composición de esta deuda también genera preocupación entre los especialistas. Una parte significativa de los compromisos se ha volcado hacia instrumentos de corto plazo, los cuales pasaron de representar el 3,5% al 14% del total de la deuda. Este cambio incrementa drásticamente la exposición del país ante posibles repuntes inflacionarios o salidas de capitales, dejando al próximo gobierno un escenario de deuda superior a los 480 mil millones de dólares.

