El misterioso silencio de Grabois tras su reunión con Peter Thiel

El diputado no volvió a expresarse públicamente ni en redes sociales desde su encuentro con el fundador de Palantir en Barrio Parque.

Juan Grabois mantiene un llamativo mutismo desde el miércoles 3 de junio, fecha en la que visitó la mansión porteña de Peter Thiel, fundador de Palantir, ubicada en Barrio Parque. Desde aquel encuentro, el diputado nacional no ha vuelto a realizar declaraciones públicas ni ha tenido actividad en sus redes sociales, omitiendo pronunciarse incluso en el aniversario de la prisión domiciliaria de Cristina Kirchner.

Los ejes centrales de la charla se mantienen bajo estricta reserva. Sin embargo, trascendió que habrían conversado sobre el futuro de la inteligencia artificial como herramienta de control social y sobre una pasión compartida: la saga de El Señor de los Anillos. Cabe destacar que el nombre «Palantir» proviene de la obra de J.R.R. Tolkien. Días previos a la reunión, se había viralizado un video de Grabois reflexionando sobre la metáfora de estos objetos en la literatura y cuestionando públicamente el uso que Thiel le daría a estas tecnologías en el mundo real.

El encuentro se da en un contexto particular. Si bien Palantir aún no tiene actividad formal en Argentina, la empresa estadounidense es conocida por sus contratos de defensa y vigilancia con los gobiernos de Estados Unidos e Israel. Además, Thiel mantuvo recientemente un encuentro catalogado como «maravilloso» por el presidente Javier Milei en Casa Rosada, y visitó a Santiago Caputo en la Fundación Faro, lo que sugiere un posible acercamiento de la compañía impulsado por las nuevas iniciativas de desregulación y digitalización del gobierno libertario.

La reunión también marca un fuerte contraste ideológico. Mientras Grabois, de profunda fe católica, celebró recientemente la encíclica de León XIV que propone desarmar la inteligencia artificial de su lógica militar, Thiel mantiene una visión crítica de la intervención estatal. El año pasado, el propio Grabois había apuntado contra el empresario tecnológico, afirmando que sus proyectos escapistas surgen de sentirse «oprimido porque el Estado le dice que no puede hacer lo que quiere».

Más allá de los debates tecnológicos o literarios, lo concreto es que tras cruzar las puertas de la vivienda de Thiel, Grabois se ha llamado a silencio. Su única actividad conocida fue una charla no difundida en Luján para recordar al difunto Papa Francisco.