Estados Unidos desplegó bombas termonucleares de última generación en Reino Unido
La transferencia del modelo B61-12 a la base RAF Lakenheath marca el regreso del arsenal atómico estadounidense a suelo británico tras casi dos décadas
Estados Unidos concretó el envío de un cargamento de bombas termonucleares de última generación hacia el Reino Unido, en una maniobra militar estratégica orientada a brindar una señal de apoyo explícito y disuasión en el marco de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) frente a las crecientes tensiones a nivel global.
La operación militar involucra la transferencia directa de armamento atómico guiado, específicamente las bombas B61-12, expedidas desde territorio norteamericano hacia la base aérea de RAF Lakenheath, situada en la localidad de Suffolk, Inglaterra. Esta acción despliega un hito histórico dentro de la defensa aliada, al representar el primer almacenamiento y despliegue de arsenal atómico por parte de Washington en suelo británico tras casi dos décadas de ausencia continua en la región.
La reactivación de esta presencia militar estratégica en territorio inglés se encuentra plenamente respaldada por ambiciosos planes financieros y tecnológicos suscritos de forma conjunta por ambas potencias. En este sentido, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos (Pentágono) aprobó una inyección presupuestaria masiva de más de 4.000 millones de dólares destinada específicamente al desarrollo, modernización y reacondicionamiento de sus instalaciones clave en el Reino Unido.
De esa partida presupuestaria global, aproximadamente 1.600 millones de dólares serán inyectados de manera exclusiva en la base aérea de RAF Lakenheath. Estos recursos económicos estarán destinados a la construcción de infraestructura de alta seguridad, que incluye búnkeres subterráneos blindados y refugios de máxima protección diseñados específicamente para albergar de forma permanente las ojivas nucleares.
Paralelamente a la llegada del armamento y a las obras de infraestructura, el despliegue estratégico coincide temporalmente con la aceleración de los acuerdos internacionales para que la Real Fuerza Aérea británica opere los cazas furtivos de quinta generación F-35A. Dichas aeronaves de combate de avanzada tecnología fueron diseñadas y equipadas para transportar y lanzar de manera efectiva las bombas B61-12. Ante este nuevo escenario defensivo, los pilotos de la Real Fuerza Aérea británica ya han comenzado las jornadas de entrenamiento técnico y operativo para obtener la certificación nuclear oficial otorgada por la OTAN.

