Aumentan los locales vacíos en CABA pese al relato oficial
Un informe de la CAC reveló un salto del 120% en comercios desocupados mientras la CAME confirmó una nueva caída en las ventas
A pesar de las reiteradas afirmaciones del presidente Javier Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo, quienes insisten en que el consumo interno se encuentra en niveles récord y atravesando un fuerte repunte, los relevamientos de las principales entidades empresariales del país exponen una realidad contrapuesta. Diversos informes del sector privado reflejan un marcado deterioro de la actividad comercial, expresado en la proliferación de comercios persianas bajas en la Ciudad de Buenos Aires y en la continua contracción de las ventas minoristas pyme a nivel nacional.
El último estudio elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), que monitorea de forma sistemática los principales corredores comerciales porteños desde el año 2014, registró que la cantidad de locales sin actividad aumentó un 4% interanual durante el bimestre julio-agosto. En dicho período, se contabilizaron 284 inmuebles comerciales cerrados, en venta o en alquiler. El dato más crítico surge al aislar la oferta de comercios destinados exclusivamente al alquiler, los cuales experimentaron un incremento del 6,9% respecto al bimestre anterior y un drástico salto del 120,4% en comparación con el mismo lapso de 2025. En contrapartida, las propiedades en venta mostraron un descenso del 8,7% bimestral y del 32,3% interanual.
La distribución geográfica del fenómeno exhibe un comportamiento heterogéneo dentro de la capital del país. Mientras que arterias como las avenidas Avellaneda, Cabildo, Santa Fe, Pueyrredón y determinados tramos de Rivadavia mostraron una ligera mejora en la ocupación frente a la medición previa, en zonas emblemáticas como las avenidas Córdoba, Corrientes y la peatonal Florida la cantidad de locales desocupados volvió a registrar una tendencia al alza.
En forma paralela, el reporte de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) profundizó la caracterización de la caída en el nivel de actividad. Durante el mes de julio, las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas retrocedieron un 3,8% interanual y un 2,1% en la medición desestacionalizada respecto a junio. Con este resultado, el consumo comercial acumula una trayectoria negativa en 14 de los últimos 15 meses, acumulando una baja del 2,7% en los primeros siete meses del año 2026.
Desde CAME explicaron que la acentuación de la caída en julio respondió principalmente a la finalización del impacto estacional generado por el pago del medio aguinaldo en junio, sumado al progresivo incremento del peso de las tarifas de los servicios públicos sobre el presupuesto familiar durante los meses invernales. Esta combinación de factores derivó en un patrón de compra marcadamente defensivo por parte de los consumidores, quienes volcaron sus ingresos casi de forma exclusiva a la adquisición de productos esenciales de la canasta básica, medicamentos y artículos de reposición prioritaria, postergando las decisiones de gasto en bienes durables, indumentaria y equipamiento para el hogar.
El retroceso en las ventas minoristas afectó a la casi totalidad de los rubros evaluados por la entidad. Seis de los siete sectores relevados cerraron julio con caídas en la comparación interanual, encabezados por «Textil e indumentaria» con una baja del 5,6%, seguido por «Bazar, decoración y muebles» con una retracción del 5,5% y «Alimentos y bebidas» con una caída del 5,4%. La única excepción a la baja generalizada se registró en el segmento de «Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción», que reportó un modesto incremento del 1% interanual.

