El Gobierno nacional proyecta el reemplazo definitivo de la tarjeta SUBE por billeteras virtuales hacia 2027

Las fallas masivas en la acreditación de saldo impulsan la apertura del sistema de transporte público a plataformas como Mercado Pago y Ualá

El Gobierno nacional avanza en la ejecución de un plan integral para transformar la infraestructura de cobro del transporte público en todo el país. La iniciativa busca reemplazar de manera progresiva el uso exclusivo de la tarjeta SUBE e integrar sistemas de pago digital, tarjetas de débito, crédito y billeteras virtuales directamente en las validadoras de colectivos, trenes y subtes. El horizonte fijado por las autoridades establece el año 2027 como el punto de inflexión en el cual la tradicional tarjeta de plástico dejará de ser el medio de pago predominante en la red nacional.

La aceleración de este proyecto técnico y normativo responde directamente a los recurrentes problemas operativos que afecta a los usuarios al momento de cargar y acreditar saldo en sus cuentas. En las últimas semanas se registraron colapsos generalizados en la red telemática de recarga. Los pasajeros reportaron fallas críticas en las máquinas automáticas de las estaciones de trenes, fallos de conexión en los postes de acreditación en vía pública y severas demoras en la sincronización de las aplicaciones móviles oficiales. En múltiples casos, la imposibilidad de validar el crédito previamente transferido desde cuentas bancarias generó extensas filas, demoras en las frecuencias del servicio y un profundo malestar social.

Ante este diagnóstico, la administración central considera que la estructura centralizada de la tarjeta SUBE, administrada históricamente por Nación Servicios, ha quedado obsoleta ante la demanda diaria de millones de pasajes. La estrategia oficial apunta a migrar hacia un esquema de «pago abierto» (open loop), similar al aplicado en las principales capitales del mundo. Bajo esta modalidad, las validadoras físicas instaladas en las unidades de transporte dejarán de depender exclusivamente de la lectura de un chip propietario y podrán procesar transacciones mediante tecnología de comunicación de campo cercano (NFC), códigos QR dinámicos y tarjetas de crédito o débito físicas y virtuales de cualquier entidad financiera.

Para viabilizar la transición tecnológica, la Secretaría de Transporte y el Ministerio de Economía analizan la firma de convenios de cooperación e interoperabilidad con las principales empresas del sector fintech que operan en la Argentina. Fuentes vinculadas a las conversaciones confirmaron la existencia de tratativas formales con los referentes de la industria, entre los que destacan Marcos Galperin, fundador y CEO de Mercado Libre, y Pierpaolo Barbieri, fundador de la plataforma Ualá. La meta es habilitar a Mercado Pago y Ualá como los primeros operadores privados autorizados para procesar el cobro del transporte público directamente desde el teléfono celular del pasajero.

El plan de integración contempla beneficios directos para los usuarios con el objetivo de estimular la adopción de las billeteras virtuales. Las firmas tecnológicas proyectan ofrecer programas de fidelización, reintegros inmediatos y descuentos exclusivos en la tarifa de los viajes para quienes elijan abonar mediante sus aplicaciones. Sin embargo, el Ejecutivo garantizará un período de convivencia de tres años entre la tarjeta SUBE y las nuevas plataformas digitales. Esta etapa gradual busca asegurar la adaptación tecnológica de la totalidad de la flota de colectivos y molinetes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y de los municipios del interior, protegiendo al mismo tiempo la continuidad de los atributos sociales y subsidios personalizados tarifa por tarifa.

El debate por la digitalización total del transporte pone de relieve la urgencia de modernizar una red que moviliza diariamente a más de 10 millones de personas. Mientras las autoridades ajustan los pliegos técnicos y el marco regulatorio para autorizar el ingreso del capital privado al sistema de cobro, los usuarios continúan padeciendo las deficiencias operativas de un esquema que enfrenta sus últimos años de vigencia exclusiva.