El Gordo Dan afirmó que se convirtió al judaísmo por su alineación con Javier Milei

El streamer e influencer libertario Daniel Parisini, conocido mediáticamente como «Gordo Dan», volvió a generar repercusión mediática tras declarar públicamente su conversión al judaísmo, señalando de forma directa al presidente Javier Milei como la principal figura de inspiración para su decisión espiritual. Durante sus recientes intervenciones en el canal de streaming Carajo y redes sociales, el líder del espacio militante Las Fuerzas del Cielo afirmó que realiza lecturas nocturnas de la Torá de manera sistemática y sostuvo que amplios sectores jóvenes alineados con el proyecto oficialista están optando de forma masiva por adoptar esta tradición religiosa.

Parisini, un médico genetista oriundo de Santiago del Estero que realizó sus estudios en la Universidad Nacional de Tucumán y completó su residencia profesional en el Hospital Garrahan, ha consolidado una posición central dentro del ecosistema de comunicación digital alineado al Gobierno. Tras trascender su rol como militante en redes sociales, el creador de contenido se transformó en el articulador de agrupaciones de activismo digital como Las Fuerzas del Cielo, espacio desde el cual impulsa la defensa de las políticas de La Libertad Avanza y el respaldo estricto a las decisiones emanadas de la Casa Rosada.

El anuncio del comunicador se alinea con la trayectoria e inclinaciones espirituales del propio jefe de Estado, quien en reiteradas oportunidades se ha autodefinido como el «presidente más sionista del mundo». Javier Milei, que mantiene un estrecho vínculo con su rabino de cabecera Axel Wahnish y ha realizado múltiples visitas oficiales y personales a Israel, ha expresado públicamente su estudio habitual de los textos sagrados y su intención de concretar de manera formal la conversión al judaísmo una vez finalizadas sus responsabilidades al frente del Poder Ejecutivo, citando los compromisos que exige la observancia del Shabat.

Sin embargo, las manifestaciones de Parisini abrieron un intenso debate público en torno a la coherencia de su discurso y a la utilización del terreno religioso dentro de la confrontación política. El influencer construyó su relevancia pública mediante un estilo discursivo agresivo en plataformas digitales, caracterizado por duros ataques contra la figura del Papa Francisco, acusaciones severas contra dirigentes opositores y la publicación de representaciones controvertidas, entre las que se incluyó una imagen del Presidente superpuesta sobre la figura de Jesucristo por la cual se negó a disculparse.

La adopción de elementos de la fe judía por parte de referentes del entorno digital oficialista reabre la discusión sobre la intersección entre la militancia ideológica, los símbolos culturales y las estrategias de comunicación gubernamental. Mientras los simpatizantes del espacio celebran la sincronía entre la narrativa presidencial y la conducta de sus principales influencers, diversos analistas sociales y referentes de la oposición cuestionan la instrumentalización del texto sagrado, abriendo el interrogante sobre si se trata de una búsqueda espiritual genuina o de una maniobra para reforzar la identidad del movimiento ante la militancia juvenil.