Luis Caputo respaldó el fallo de la Corte sobre la Ley de Tierras: «Permite que la gente rica del mundo pueda quedarse con la Argentina»

El ministro de Economía celebró la desregulación que elimina las restricciones al capital extranjero en inmuebles rurales, en medio de fuertes cuestionamientos opositores y debates sobre la soberanía territorial, la Patagonia y los recursos estratégicos del país.

El ministro de Economía, Luis Caputo, respaldó de manera entusiasta el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que habilitó la compra de tierras rurales por parte de capitales extranjeros sin ningún tipo de límite cuantitativo ni territorial. Las declaraciones del funcionario nacional reavivaron de inmediato una intensa controversia política e institucional en torno a los modelos de atracción de inversiones, la soberanía sobre los recursos naturales y las prioridades de la gestión económica del Gobierno nacional.

Al evaluar la resolución del máximo tribunal, el titular de la cartera económica utilizó una particular analogía para defender la libre llegada de inversores internacionales al mercado inmobiliario rural: «¿Prefieren que en su casa haya gente rica o gente pobre? Este fallo permite que la gente rica del mundo pueda quedarse con la Argentina. Bien la Justicia», afirmó Caputo, sintetizando la visión del oficialismo respecto a la consideración de la tierra como un bien de mercado transable abierto a la oferta global.

La medida judicial, que lleva las firmas de los ministros Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, deja sin efecto los topes fijados por la histórica Ley de Tierras. Dicha normativa imponía una restricción máxima del 15% para la tenencia de superficies rurales en manos de personas físicas o jurídicas extranjeras, además de un techo de 1.000 hectáreas por titular en la zona núcleo o sus equivalencias provinciales. Con esta decisión, el mercado de campos e inmuebles agrarios de gran extensión queda completamente desregulado.

Las expresiones de Caputo generaron un amplio repudio entre dirigentes de la oposición, organizaciones ambientalistas y colectivos sociales, quienes remarcaron los riesgos geopolíticos de la medida. Diversos sectores advirtieron sobre la vulnerabilidad en la que quedan regiones estratégicas como la Patagonia, las cuencas hídricas, los glaciares y las zonas de frontera ante la posibilidad de ser adquiridas por fondos de inversión o corporaciones transnacionales. Asimismo, voceros de la oposición cuestionaron la línea argumental del ministro al contraponerla con discusiones sobre su propio patrimonio personal en el exterior, señalando las contradicciones entre promover la entrega del territorio nacional a capitales extranjeros mientras se justifican activos en guaridas fiscales por la inestabilidad local.

De esta forma, la desregulación del régimen de propiedad rural se posiciona en el centro del debate político e ideológico de la Argentina. Mientras el Gabinete económico celebra la apertura irrestricta a los grandes capitales globales como un paso hacia la libertad de mercado, sectores críticos advierten sobre un proceso de extranjerización sin precedentes que compromete el patrimonio natural y la soberanía del país a largo plazo.