Karina Milei le confió la comunicación digital a Santiago Oría, el cineasta que admitió haber caído ante una influencer creada con IA

El realizador audiovisual, empoderado tras la interna oficialista contra Santiago Caputo, confesó al diario The New York Times que intentó potenciar a una militante libertaria sintética creyendo que era una persona real.

La disputa interna por el control absoluto de la estrategia comunicacional del presidente Javier Milei tuvo un desenlace tan inesperado como revelador. En los últimos meses, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, logró avanzar de manera decisiva sobre el territorio digital que hasta entonces dominaba el asesor principal Santiago Caputo. En ese movimiento de piezas, la hermana del mandatario decidió otorgar un rol central a Santiago Oría, el cineasta responsable de construir la narrativa y la épica audiovisual del jefe de Estado. Sin embargo, en pleno proceso de reestructuración de las redes libertarias, una confesión brindada por el propio realizador al diario The New York Times expuso de manera insólita los matices de la militancia virtual.

En la entrevista concedida al prestigioso medio estadounidense, Oría relató cómo, mientras navegaba por la red social Instagram, descubrió el perfil de «Libertarian Lucía», una joven que publicaba periódicamente videos con argumentos vehementes en defensa de las políticas del Gobierno nacional. Impactado por el contenido y la estética del perfil, el cineasta no dudó en destacar sus cualidades: «Es inteligente, es super beautiful», afirmó Oría al recordar el momento, agregando que su reacción inmediata fue plantear dentro del equipo: «Tenemos que darle mayor exposición». La intención inicial era convertirla en una figura destacada de la conversación libertaria; sin embargo, poco después descubrió un detalle fundamental: la joven no existía en la vida real, sino que se trataba de una creación íntegramente desarrollada con inteligencia artificial.

Inteligente y relinda: el papelón de Santiago Oría con una modelo hecha con IA que llegó a medios globales

Al advertir que estaba frente a un personaje sintético, Oría admitió que perdió el interés en promocionarla, aunque minimizó el episodio y le restó trascendencia al engaño. Según sostuvo ante el periódico norteamericano, considera que este tipo de perfiles generados por software son «totalmente inofensivos» y no representan ningún tipo de elemento dañino dentro del ecosistema digital. No obstante, el suceso cobró una relevancia política insoslayable debido al contexto en el que se produjo, coincidiendo de forma exacta con la toma de control de las redes sociales por parte del ala conducida por Karina Milei.

Hasta antes de este traspaso de influencia, Santiago Caputo había articulado alrededor de las autodenominadas «Fuerzas del Cielo» un andamiaje digital sumamente agresivo y coordinado, convirtiendo a la plataforma X en el escenario principal para amplificar el mensaje oficialista y confrontar con la oposición. La intervención de Karina Milei no solo desplazó parcialmente a Caputo de ese terreno estratégico, sino que le transfirió a Oría la estructura, los recursos y el protagonismo para conducir el mensaje libertario. De este modo, la confesión sobre «Libertarian Lucía» dejó al descubierto una llamativa paradoja: el encargado de profesionalizar el dispositivo oficial fue cautivado por un avatar sintético que reunía, en forma prefabricada, los atributos que la propia maquinaria estatal busca encontrar o fabricar en el terreno de la militancia real.

El episodio condensa asimismo una discusión más amplia sobre los límites y la naturaleza de la comunicación del Gobierno nacional. En la actualidad, la frontera entre la militancia orgánica, la propaganda política, el uso de cuentas automatizadas y los contenidos audiovisuales generados mediante herramientas de inteligencia artificial se ha vuelto sumamente porosa. El propio presidente Milei utiliza de manera cotidiana imágenes generadas por IA para ilustrar sus posturas, mientras su equipo reivindica el uso de estas tecnologías como parte fundamental de una nueva gramática política. Oría, pionero en moldear la figura pública de Milei bajo la estética del outsider que combate a la casta, traslada ahora esa misma lógica cinematográfica al debate digital cotidiano, en un escenario donde la realidad y la simulación virtual se confunden a diario.