Juicio por Maradona: la defensa de Luque pidió su absolución y aseguró que fue un «chivo expiatorio»

En la recta final del histórico y complejo juicio oral por la muerte de Diego Armando Maradona, las defensas técnicas del neurocirujano Leopoldo Luque y de la coordinadora de Cuidados Domiciliarios de la empresa de medicina prepaga, Nancy Forlini, solicitaron la absolución de ambos imputados ante el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 7 de San Isidro. Durante la penúltima jornada de alegatos, las representaciones de los acusados cuestionaron de manera categórica las acusaciones formuladas por los fiscales y las querellas, catalogando el proceso judicial como una persecución sin sustento probatorio contra los profesionales de la salud.

La exposición de la defensa de Luque estuvo dividida entre los abogados Roberto Rallín y Francisco Oneto. Rallín fue el encargado de calificar de manera contundente la situación de su asistido al asegurar que el médico fue convertido deliberadamente en un «chivo expiatorio» en una causa atravesada por enormes presiones públicas, mediáticas y judiciales. El letrado remarcó que su defendido siempre estuvo a disposición de la Justicia en cada convocatoria y que la teoría del delito presentada por el Ministerio Público Fiscal adolece de inconsistencias técnicas y falta de rigor probatorio.

Al momento del cierre, ambas defensas solicitaron la absolución libre de culpa y cargo para el neurocirujano. No obstante, Oneto introdujo un planteo de carácter subsidiario: en caso de que el tribunal considere que existió responsabilidad penal, solicitó que se le imponga la pena mínima de dos años de prisión bajo la figura de homicidio culposo y sin la inhabilitación para el ejercicio de la medicina. La petición contrasta fuertemente con la pretensión del equipo fiscal, que requirió 12 años de prisión para el médico, y con las querellas de las hijas y familiares de Maradona, quienes exigieron condenas de hasta 16 años de cárcel.

El debate por la salud cardíaca de Diego y la ruptura del acta de externación

Uno de los ejes centrales del alegato defensivo estuvo enfocado en controvertir las conclusiones de la Junta Médica Interdisciplinaria relativas al cuadro cardiovascular del astro futbolístico. En su intervención, Oneto afirmó que Maradona se encontraba «cardiológicamente sano» durante el año 2020 y que su deceso no estuvo precedido por una agonía prolongada asociada a una insuficiencia cardíaca. “Que Maradona era cardíaco es un prejuicio”, sostuvo el abogado, detallando que la medicación para dicha patología le había sido retirada en el año 2007. Asimismo, tildó de «caprichoso» el diagnóstico de miocardiopatía dilatada debido a la falta de mediciones objetivas de las cavidades del corazón durante la autopsia, asegurando que la muerte respondió a un evento agudo e imprevisible.

En relación a la internación domiciliaria llevada a cabo en el barrio privado San Andrés, en la localidad de Tigre, Rallín deslindó a Luque de responsabilidades de gestión y logística. El abogado reconoció la intervención del cirujano en la operación del hematoma subdural y en el posterior seguimiento posoperatorio, pero sostuvo que la organización, supervisión y provisión de los insumos de salud correspondían legalmente a la prepaga Swiss Medical y a la coordinadora Nancy Forlini. Para escenificar la invalidez formal del documento presentado por la acusación, Rallín tomó el acta de externación emitida por la Clínica Olivos y la rompió frente a la mirada de los jueces del tribunal.

Por otra parte, la defensa enfatizó el concepto de autonomía de la voluntad del paciente. Rallín argumentó que Maradona conservaba la lucidez plena para decidir sobre su cuerpo y que en reiteradas ocasiones se negó a someterse a estudios médicos o a recibir asistentes de salud. En la misma línea, Oneto subrayó que el traslado al inmueble de Tigre contó con el consentimiento explícito de la familia del exfutbolista y concluyó que los acusadores «no tienen nada probado y lo saben».

El alegato por la coordinadora de la prepaga y el cierre del debate

Posteriormente llegó el turno del alegato defensivo de Nancy Forlini, coordinada de Cuidados Domiciliarios de la empresa de medicina prepaga. Su abogado, Nicolás D’Albora, solicitó la absolución inmediata de la profesional de la salud y negó enfáticamente la hipótesis de la acusación. «Acá no hubo asesinato», aseveró el letrado al explicar que su asistida no se desempeñaba como médica tratante ni tuvo participación en la decisión de dar el alta o la externación al paciente.

D’Albora argumentó que Forlini se limitó a proveer las prestaciones y los recursos que le requerían los médicos de cabecera de Maradona, en directa alusión a Leopoldo Luque y a la psiquiatra Agustina Cosachov. Además, cuestionó con dureza los agravios dirigidos hacia su representada durante el desarrollo de las audiencias: “Nancy no se merece la saña con la que hablaron de ella”.

Respecto a las imputaciones por presuntas omisiones en la verificación de las condiciones edilicias y asistenciales de la vivienda de Tigre, la defensa argumentó que no forma parte de las obligaciones ni funciones del cargo de la coordinadora auditar los domicilios de los afiliados. “Nancy no verifica domicilios y lo que hay en las casas. No hay una sola prueba que indique lo contrario. No en este caso, en ningún caso”, concluyó D’Albora.

La etapa de alegatos en el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona concluirá este jueves en los tribunales de San Isidro. Durante esa última jornada expondrán sus argumentos finales las defensas del enfermero Ricardo Almirón y de su jefe operativo, Mariano Perroni, ambos imputados bajo la carátula de homicidio culposo.