La Sole expuso al Gobierno

En una revelación bomba que expone el nivel de desesperación y la falta de escrúpulos en la política de comunicación de la Casa Rosada, la popular cantante Soledad Pastorutti sacó a la luz una insólita maniobra del círculo íntimo del presidente Javier Milei. Según el testimonio de la artista santafesina, funcionarios del oficialismo nacional intentaron utilizar sus contactos personales para gestionar a cualquier costo una imagen que sirviera como manotazo de ahogado para inflar la alicaída popularidad presidencial: una foto con el capitán de la Selección Argentina, Lionel Messi.

 

Sin vueltas, «La Sole» detalló la magnitud de la insistencia por parte del entorno presidencial, que no dudó en ofrecer cuantiosas prebendas materiales a cambio de la gestión mediática. «No se imaginan cómo me llamaba el entorno de Milei para que le consiga una foto con Messi al presidente. Me ofrecieron hasta departamentos», confesó la folclorista, dejando al descubierto una trama donde la caja pública y los recursos suntuarios parecen ponerse a disposición del márketing personalista de La Libertad Avanza.

 

La revelación de la artista provocó una ola de indignación popular y dejó en evidencia la profunda obsesión de la gestión nacional por utilizar la figura del máximo ídolo del fútbol mundial para tapar el impacto devastador del ajuste socioeconómico, la recesión y el colapso del poder adquisitivo en las familias trabajadoras.

Doble vara libertaria: de los ataques de Lemoine al chantaje por una foto

El dato expuesto por Pastorutti resulta aún más escandaloso cuando se contrapone con la permanente hostilidad que dirigentes de La Libertad Avanza han manifestado de forma pública hacia la figura de Lionel Messi. Mientras en los despachos oficiales se ofrecían inmuebles de lujo para forzar una captura fotográfica junto al astro rosarino, referentes centrales del oficialismo como la diputada nacional Lilia Lemoine atacaban sin piedad al futbolista, llegando al extremo de calificarlo como «kuka de clase baja» en un intento por desprestigiar su imagen.

A este doble discurso sistemático se suma el boicot que la propia administración de Milei intentó articular contra el reconocimiento académico y honorífico otorgado a Messi por la Universidad de Buenos Aires (UBA), en el marco de la embestida permanente del Gobierno nacional contra el sistema universitario público y la cultura popular argentina.

El contraste es brutal: mientras desde la tribuna libertaria se agravia a las figuras populares y se ajusta a la salud, la educación y las provincias, por detrás se apela al chantaje y al lobby de propiedades para intentar comprar la cercanía del capitán argentino. La estrategia demuestra la desesperación de un gobierno que ve desplomarse su imagen en las encuestas debido a las políticas de miseria planificada impulsadas desde el Ministerio de Economía.

Un Gobierno desconectado de la realidad del pueblo

La maniobra revelada por Soledad Pastorutti confirma el abismo que separa las prioridades de la Casa Rosada de las urgencias concretas del pueblo argentino. En ciudades como Bahía Blanca y en todo el territorio de la provincia de Buenos Aires, donde la gestión municipal del intendente Federico Susbielles y el gobierno bonaerense conducido por Axel Kicillof deben multiplicar esfuerzos para sostener a los sectores productivos y la contención social ante el abandono del Estado nacional, el Presidente enfoca sus recursos en operaciones de imagen y giras mediáticas.

Frente al aumento descontrolado de la pobreza, el derrumbe del consumo masivo y las dificultades cotidianas que enfrentan millones de familias para llegar a fin de mes, la obsesión libertaria por «comprar una selfie» con la Selección Argentina expone un nivel insólito de frivolidad política. La maniobra salió a la luz y confirmó que ni la propaganda desmedida ni los ofrecimientos de lujo pueden tapar la realidad de un modelo económico que le da la espalda a la gente.