A juicio nueve militares por el ritual de iniciación que dejó parapléjico a un cabo en Misiones

La Justicia Federal elevó a juicio oral la causa contra los nueve oficiales acusados por el violento «bautismo» que causó lesiones irreversibles a Michael Natanael Verón. El joven fue obligado a lanzarse a una pileta con poca agua en el Regimiento de Monte 30, un hecho que lo dejó con una discapacidad permanente.


La jueza federal María Verónica Skanata dispuso la elevación a juicio oral y público de la causa que investiga el brutal ritual de iniciación ocurrido en julio de 2022 en la localidad misionera de Apóstoles. Tras rechazar los pedidos de sobreseimiento de las defensas, la magistrada dio por cerrada la etapa de instrucción, enviando el expediente al Tribunal Oral Federal de Posadas para que determine la fecha del debate.

En el banquillo de los acusados se sentarán nueve integrantes del Ejército Argentino: el teniente primero Gustavo Daniel Martínez; el suboficial principal Edgardo Jesús Díaz; los sargentos Jorge Ricardo Leites, Ramón Dos Santos y Marcelo Alejandro Morales; los cabos primeros Miguel Ariel Fleitas y Manuel Antonio Heredia; el jefe de grupo Mauro Fabián González y el cabo Antonio Maximiliano Matozo. Todos enfrentan cargos por presunto abuso de autoridad en concurso con lesiones gravísimas y abandono de persona agravado.

Un festejo que terminó en tragedia

La reconstrucción judicial determinó que los hechos ocurrieron el 8 de julio de 2022 en el Club Achalay del Ejército, durante una celebración por el ascenso de varios suboficiales. Lo que debía ser un evento institucional se transformó en una jornada de maltratos y humillaciones físicas bajo la presión de los superiores jerárquicos.

Según el expediente, los ascendidos fueron obligados a cocinar para el evento sin poder probar bocado, mientras se les exigía ingerir cantidades excesivas de alcohol. Además, se los sometió a ejercicios de alta intensidad y prácticas denigrantes como la denominada «búsqueda de petróleo», que consiste en girar con un palo apoyado en la frente hasta perder el equilibrio.

El punto culminante del abuso se produjo cuando obligaron a los soldados a arrojarse a una pileta que contenía un nivel de agua peligrosamente bajo. Michael Natanael Verón fue forzado a lanzarse en tres oportunidades. En la última, su cabeza impactó contra el fondo, provocándole una fractura de columna y una lesión medular irreversible.

El abandono y las secuelas

El testimonio de Verón es desgarrador. El cabo recordó que, tras el impacto, quedó tendido en el suelo pidiendo auxilio mientras sentía un frío paralizante. Según su relato, los superiores lo tildaron de «tierno» y le ordenaron volver a la pileta a pesar de que él ya no sentía sus miembros. La investigación determinó que el accidente ocurrió cerca de las 16 horas, pero el joven recién recibió atención médica hospitalaria a las 20 horas, un retraso que fundamenta el cargo de abandono de persona.

Mónica Rosalino, madre de Michael, recibió la noticia del juicio con profunda emoción. «Me genera mucha felicidad porque al fin va a haber un juicio», expresó a medios locales. Mientras tanto, Verón continúa su vida con una discapacidad que le impide volver a caminar, a la espera de que el proceso judicial brinde una respuesta definitiva a los responsables de terminar con su carrera y su integridad física.