Un nuevo capítulo de salidas sacudió a la primera línea del gobierno de Javier Milei y volvió a exponer un vaciamiento en áreas estratégicas del Estado nacional. En las últimas horas se formalizaron varias renuncias en cargos jerárquicos, lo que elevó a más de dos centenares la cantidad de funcionarios que abandonaron el Poder Ejecutivo desde el inicio de la gestión.
La secuencia se produjo tras la dimisión del Secretario de Transporte, Luis Pierrini. Luego se confirmaron las salidas de Paul Starc, titular de la Unidad de Información Financiera (UIF); de Gerardo Boschín y Leonardo Compelatore, directores de Trenes Argentinos; y del interventor del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), Carlos Casares. Con estas bajas, el número de dirigentes que dejaron sus funciones desde diciembre de 2023 ascendió a 214, con cinco renuncias concentradas en un solo día.

En el caso de la UIF, las autoridades oficiales informaron que la salida de Starc respondió a “razones personales”. Desde el Ministerio de Justicia señalaron que el exfuncionario “continuará colaborando con el Gobierno Nacional en nuevas responsabilidades vinculadas a tareas de gestión, desarrollo financiero y consolidación institucional”, aunque por el momento no se le asignó un nuevo cargo. Su reemplazo será Ernesto Gaspari, exsecretario de Cancillería.
En el área energética, la renuncia de Casares tuvo un trasfondo distinto. El ingeniero presentó una dimisión indeclinable luego de quedar excluido del directorio del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENRGE), el organismo que unificará las funciones del Enargas y el Ente Nacional Regulador de la Electricidad. Casares había asumido al frente del Enargas en enero de 2024 y era uno de los pocos funcionarios de primera línea que se mantenía en el cargo desde el inicio de la gestión libertaria.
El ahora exinterventor había aspirado a presidir o integrar la conducción del nuevo ente unificado, pero la Casa Rosada resolvió designar a Néstor Lamboglia, actual interventor del ENRE, como máxima autoridad del ENRGE. Esa decisión precipitó su salida, que no se produjo en buenos términos.
En su carta de renuncia, Casares dejó constancia de su malestar y de su sorpresa por no haber sido convocado para integrar el directorio del organismo que comenzará a operar el 1° de marzo de 2026 y que absorberá las funciones regulatorias del gas y la electricidad.
La acumulación de dimisiones en áreas sensibles volvió a poner en evidencia las tensiones internas y las dificultades de gestión que atraviesa el gobierno de Javier Milei, con un impacto directo en la continuidad de políticas públicas y en la conducción de organismos estratégicos.
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