Informe del Banco Mundial: la Argentina es el único país de la región donde creció la pobreza extrema
Un análisis global sobre el periodo 2019-2025 revela que, mientras Sudamérica logró reducir la indigencia impulsada por Brasil, nuestro país experimentó un retroceso inédito. Los datos del organismo internacional contrastan con el discurso oficial y sitúan la indigencia en niveles críticos hacia el inicio de 2026.
El panorama social de Sudamérica ha mostrado una evolución dispar en el último sexenio, marcada profundamente por la salida de la pandemia y las diversas estrategias de recuperación económica. Sin embargo, un reciente informe del Banco Mundial arroja una conclusión preocupante para el Cono Sur: la Argentina se ha convertido en la excepción negativa de la región, siendo el único país que registró un aumento neto de la pobreza extrema entre 2019 y 2025.
La brecha regional: el motor brasileño frente al freno argentino
El análisis del organismo utiliza los umbrales internacionales actualizados, situando la línea de pobreza extrema en USD 2,15 diarios. Bajo esta métrica, el contraste entre los dos gigantes del Mercosur es absoluto. Brasil ha sido calificado como el principal motor de la reducción de la pobreza en Latinoamérica; se le atribuye el 80% de la disminución regional de la indigencia, gracias a una agresiva política de transferencias de ingresos y programas de asistencia social que permitieron a millones de ciudadanos salir de la vulnerabilidad extrema.
En la vereda opuesta, la Argentina se destaca por ser el único país que muestra una tendencia inversa. Mientras sus vecinos aprovecharon los vientos de cola de la recuperación post-pandemia para sanear sus indicadores sociales, el tejido social argentino continuó degradándose, un proceso que se agudizó en el último bienio.
Los números del retroceso social
Los datos que arroja el inicio de 2026 son alarmantes y encuentran sustento en mediciones de organismos técnicos y académicos de prestigio. Hacia finales de 2025, la pobreza general en el país superó el umbral del 50%, consolidando a más de la mitad de la población bajo la línea de flotación económica.
Aún más crítico es el dato de la indigencia. Según las últimas mediciones de la Universidad Católica Argentina (UCA), la pobreza extrema tocó picos del 17,5%. Este porcentaje representa a millones de personas que no logran cubrir la canasta básica alimentaria, un nivel que el Banco Mundial vincula directamente con la falta de políticas de contención efectivas y el impacto de la devaluación y la inflación sobre los sectores más desprotegidos.
Contraste con el relato oficial
El informe del Banco Mundial surge en un momento de fuerte tensión entre las estadísticas del INDEC y las percepciones de los organismos internacionales. Mientras el gobierno de Javier Milei sostiene una narrativa de «saneamiento económico» y «crecimiento genuino», las cifras globales desmienten la eficacia de dichas políticas en términos de bienestar social.
Para los analistas internacionales, el crecimiento de la pobreza en la Argentina no es solo un residuo de gestiones anteriores, sino el resultado de un programa económico que, a fines de 2025, ha priorizado el superávit fiscal sobre la red de seguridad social, profundizando la brecha de desigualdad. Esta realidad coloca al país en una posición de fragilidad extrema frente a sus socios regionales, que han logrado estabilizar sus indicadores de consumo y subsistencia básica.
Perspectivas para 2026
La ubicación de la Argentina como «país de pobreza extrema» en el mapa regional de 2026 plantea desafíos urgentes. La desconexión entre la recuperación de ciertos sectores financieros y la realidad de los barrios periféricos sugiere que el «derrame» esperado por el Ejecutivo nacional no ha llegado a las capas más bajas de la pirámide social. Con una indigencia cercana al 18%, el organismo internacional advierte que el costo de revertir estos niveles de marginalidad será significativamente más alto que el de las políticas de prevención que se omitieron durante el ajuste.

