La brecha del placer: 6 de cada 10 mujeres fingen sus orgasmos

Un estudio de la plataforma Gleeden revela que el 65% de las mujeres en Latinoamérica ha simulado el clímax al menos una vez en su vida. Especialistas advierten sobre el impacto del coitocentrismo y la falta de estímulo clitoridiano como las principales causas de la disparidad de goce entre géneros.

Disparidad de género en el dormitorio

La sexualidad femenina continúa enfrentando barreras culturales que condicionan el placer. Según un relevamiento realizado en 2025 por Gleeden, la aplicación de encuentros no monógamos diseñada por mujeres, existe una brecha significativa en la experiencia del orgasmo. El informe, basado en la respuesta de 10.000 usuarias en Latinoamérica, destaca que el 65% de las mujeres ha fingido un orgasmo al menos una vez, mientras que un 20% admite hacerlo de manera habitual.

Los datos exponen una realidad estadística contundente: mientras que el 91% de los hombres afirma alcanzar el clímax de forma regular en sus encuentros sexuales, solo el 55% de las mujeres logra el mismo resultado. Esta diferencia de 36 puntos porcentuales no responde a una incapacidad biológica, sino a la persistencia de modelos de conducta sexual que priorizan el placer masculino.

El peso del coitocentrismo

Julieta Zara, psicóloga especializada en sexualidad y asesora de la plataforma, señala que el factor determinante es el «coitocentrismo». Este concepto define la tendencia a centrar el acto sexual casi exclusivamente en la penetración vaginal, ignorando que la mayoría de los orgasmos femeninos requieren de la estimulación directa o indirecta del clítoris.

«Aunque hoy en día hay un mayor conocimiento sobre la anatomía femenina, el acto sexual sigue estructurado bajo parámetros que pueden dejar de lado el placer de la mujer», explica Zara. La experta sostiene que la falta de comunicación y la presión por cumplir con las expectativas del otro llevan a muchas mujeres a simular el clímax para dar por terminada la relación o para no herir la susceptibilidad de su pareja.

Autoconocimiento y edad

El estudio también arroja luz sobre la evolución del placer a lo largo del tiempo. Los hombres encuestados reportaron haber experimentado su primer orgasmo entre los 15 y 25 años. En contraste, las mujeres suelen alcanzar este hito con mayor frecuencia a partir de los 25 años, demostrando que el goce femenino está estrechamente ligado al autoconocimiento y a la pérdida de tabúes que se adquiere con la madurez.

En este proceso, el uso de juguetes sexuales y la masturbación aparecen como herramientas fundamentales. Aunque solo el 45% de las mujeres encuestadas afirma utilizarlos con regularidad, el 100% de ellas reconoce su eficacia absoluta para alcanzar el clímax. Según Zara, estos dispositivos permiten una precisión en la estimulación que, en muchas ocasiones, es difícil de replicar de forma manual o mediante la penetración tradicional.

Finalmente, el informe de Gleeden busca fomentar una conversación más abierta y honesta sobre la sexualidad. La visibilización de estas cifras es el primer paso para desterrar el fingimiento como práctica común y promover una cultura del placer basada en el consenso, el conocimiento anatómico y la equidad en el disfrute.

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