La Provincia Olvidada: Así fue la breve, pero intensa, existencia de «Eva Perón» en el corazón de Argentina
Apenas tres años y medio duró la jurisdicción que hoy conocemos como La Pampa con el nombre de Eva Perón. Un capítulo borrado por la «Revolución Libertadora» que evidencia la profunda disputa política en torno a la figura de la «Abanderada de los Humildes» y la propia autonomía de los territorios nacionales.
La historia argentina está llena de episodios que, con el tiempo, quedan relegados a los libros especializados. Uno de ellos es la existencia de la Provincia Eva Perón, un nombre que resonó en el mapa entre 1952 y 1955, y que representó no solo un homenaje a la esposa de Juan Domingo Perón, sino la culminación de un largo proceso de lucha por la autonomía provincial.
El territorio que hoy ocupa La Pampa tiene una historia compleja de administración centralizada. Desde la Ley de Territorios Nacionales de 1884, la región dependía directamente del Estado central, limitando significativamente la participación política y la capacidad de autogobierno de sus habitantes, quienes no podían elegir a sus propias autoridades.
De Territorio Nacional a Provincia Autónoma
El cambio de estatus de «Territorio Nacional» a «Provincia Autónoma» fue una demanda histórica. Durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, se impulsó la Ley 14.037, sancionada el 20 de julio de 1951, que declaraba provincias a los antiguos Territorios Nacionales de Chaco y La Pampa. Este acto brindó a sus pobladores, por primera vez, plenos derechos ciudadanos.
La promulgación de la ley fue un paso crucial, pero el bautismo oficial llegó al año siguiente, 1952. Tras la trágica muerte de María Eva Duarte de Perón, el territorio del entonces Territorio Nacional de La Pampa fue rebautizado como Provincia Eva Perón, en un claro tributo a la líder que, según la narrativa oficialista, había sido la principal impulsora de la provincialización para asegurar la plena ciudadanía a los «descamisados» de la zona.
Al mismo tiempo, el antiguo Territorio Nacional del Chaco recibió el nombre de Provincia Presidente Perón (hasta 1955). Esta duplicidad en los homenajes evidenciaba el peso político de la pareja en la reorganización territorial de la República. La provincia Eva Perón, con su capital en Santa Rosa (entonces llamada Santa Rosa de Toay), se preparó para inaugurar un nuevo ciclo político con una identidad fuertemente ligada al peronismo. De hecho, la primera Constitución provincial, aprobada en 1953, reflejaba plenamente los principios justicialistas.
El Borrón y Cuenta Nueva de la Dictadura
La corta vida de la Provincia Eva Perón terminó abruptamente en septiembre de 1955 con el golpe de Estado que derrocó a Perón, autodenominado la «Revolución Libertadora». El nuevo gobierno de facto se embarcó en una campaña sistemática de «desperonización», cuyo objetivo era erradicar todo vestigio, símbolo y nombre vinculado al líder depuesto y a su esposa.
Uno de los primeros y más simbólicos actos fue la anulación de los nombres de las provincias recién creadas. El dictador Eduardo Lonardi, apenas asumido, dispuso el fin de la designación «Eva Perón» para el territorio pampeano, ordenando que retomara su nombre histórico: La Pampa, el cual había sido impuesto por el presidente Julio Argentino Roca en 1884.
Este cambio no fue meramente nominal, sino que fue parte de una intervención política más amplia y severa. El gobernador electo, Salvador Ananía, fue depuesto y encarcelado. Un año después, en 1956, el reemplazante de Lonardi, Pedro Eugenio Aramburu, dictó una proclama que anuló la Constitución Nacional vigente (la de 1949, también peronista) y, por extensión, las constituciones provinciales, incluyendo la de La Pampa.
La Proscripción y el Laberinto Constitucional
El proceso de institucionalización democrática posterior fue un laberinto marcado por la proscripción del peronismo. Aunque la dictadura convocó a elecciones para elegir una asamblea constituyente en 1957, la prohibición legal de que el Partido Justicialista se presentara hizo que el proceso fracasara por falta de quórum.
Finalmente, con el regreso a una democracia restringida bajo el gobierno de Arturo Frondizi, se realizaron nuevas elecciones. En diciembre de 1959 se convocó al electorado y el 6 de octubre de 1960 se sancionó la Constitución que rige actualmente en la provincia. De esta manera, La Pampa consolidó su estatus autónomo, aunque su identidad nominal y política debió ser restablecida a través de un duro proceso de resistencia a la «desperonización».
Hoy, La Pampa, con su capital en Santa Rosa, es conocida por ser el punto de encuentro entre la pampa húmeda y las características distintivas de la Patagonia, albergando el singular ecosistema del «caldenal», un patrimonio natural que contrasta con la intensidad de su pasado político-administrativo. La breve existencia de la Provincia Eva Perón sirve como un recordatorio vívido de cómo los nombres y los símbolos son también campos de batalla en la historia política argentina.
Fuente: qpc.com.ar
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