Prisión perpetua para Leandro Torres por el femicidio de Clara Romero Candia en Pigüé

El Tribunal Oral Criminal N.º 2 dictó la pena máxima para el acusado tras acreditar un contexto de violencia de género marcado por el acoso, el control obsesivo y el maltrato psicológico. El crimen ocurrió en noviembre de 2023 en una vivienda de la calle Alem.

La justicia bahiense dictó una sentencia ejemplar en el marco del asesinato de Clara Elizabeth Romero Candia. El Tribunal Oral Criminal N.º 2 condenó a Leandro Sebastián Torres a la pena de prisión perpetua, al encontrarlo culpable del delito de homicidio agravado por el vínculo y por haber sido cometido en un contexto de violencia de género (femicidio).

El fallo, que responde a la investigación llevada adelante por la UFIJ N° 5 a cargo del fiscal Jorge Viego, determinó que Torres fue el autor material del ataque perpetrado el 14 de noviembre de 2023. Aquel día, en el domicilio de la calle Alem 379 en la localidad de Pigüé, el hombre utilizó un cuchillo para herir mortalmente a su pareja. La autopsia confirmó que la víctima falleció a causa de un shock hipovolémico grave e irreversible provocado por una lesión punzo-cortante en el tórax.

El peso de la violencia invisible Durante el debate, uno de los puntos centrales que consideraron los magistrados fue la acreditación de la violencia de género, a pesar de que los testigos no reportaron golpes previos o agresiones físicas visibles. Los jueces subrayaron que el maltrato psicológico y económico fue contundente y constituyó la antesala del crimen.

Según los testimonios recolectados, Torres ejercía un control obsesivo sobre Clara: la acosaba y perseguía constantemente, exigiéndole videollamadas para corroborar su ubicación y asegurarse de que no estuviera con otros hombres. Incluso se valoró un episodio ocurrido durante una internación hospitalaria de la víctima, donde el condenado prohibía que enfermeros varones la asistieran.

Un intento fallido de escape La sentencia también destaca que Clara Romero Candia se sentía hostigada al punto de planear un viaje a Paraguay para alejarse definitivamente de Torres. El tribunal entendió que el hombre retenía pertenencias de la víctima para coaccionarla y la buscaba sistemáticamente en su lugar de trabajo.

Para los jueces, esta estructura de «acoso y control» demostró plenamente que el asesinato no fue un hecho aislado, sino el desenlace final de una relación marcada por la asimetría de poder y el sometimiento. Con este fallo, Leandro Sebastián Torres permanecerá en prisión por el resto de su vida, cerrando un capítulo de horror que conmocionó a la comunidad de Pigüé.

Leandro Sebastián Torres