Tensión en Diputados: Siley tildó de «chorros» a los peronistas que dieron quórum para la reforma laboral

La legisladora kirchnerista apuntó contra los diputados de Catamarca, Salta, Tucumán y Misiones, acusándolos de traicionar sus raíces históricas. El salteño Pablo Outes respondió con dureza: «Vayan a tocar el bombo».

La sesión de este jueves en la Cámara de Diputados alcanzó su punto máximo de efervescencia cuando la diputada Vanesa Siley (Unión por la Patria) lanzó una dura «caza de brujas» contra sus pares de extracción peronista que facilitaron el quórum para tratar la reforma laboral. En un discurso cargado de referencias históricas y acusaciones de corrupción, la dirigente judicial no ahorró calificativos para los legisladores que responden a los gobernadores del interior.

La «traición» a los caudillos Siley inició su alocución evocando las figuras de Felipe Varela, Martín Miguel de Güemes y el Comandante Andresito para cuestionar la postura de los bloques de Catamarca, Salta y Misiones. «¿Cómo le van a explicar al pueblo que tuvo a Güemes la traición que hicieron los salteños que vinieron a dar quórum?», sentenció, señalando específicamente a los legisladores de los mandatarios Raúl Jalil, Gustavo Sáenz y Osvaldo Jaldo.

La tensión escaló cuando, ante una provocación desde la bancada de La Libertad Avanza, Siley estalló contra los peronistas aliados al oficialismo: «¡Los que chorean son los peronistas que a vos te gustan, los que se sentaron en el medio y te dieron quórum! ¡Esos son los chorros, los que ustedes compran!», exclamó con vehemencia. Para la diputada, la ley esconde una reforma previsional y tributaria que calificó como una «Banelco a la luz del día» a través de las cajas provinciales.

La respuesta del interior El diputado salteño Pablo Outes fue el encargado de recoger el guante. En una defensa férrea de su postura, argumentó que las provincias del norte han sido históricamente postergadas por una mirada centralista. «A nosotros nos dejaron sin empresas, sin rutas, sin universidades», retrucó Outes, acusando al kirchnerismo de mirar solo el desarrollo de las grandes ciudades.

El cruce se volvió personal cuando Outes, visiblemente molesto por los gritos de Siley desde su banca, le lanzó una frase que encendió aún más los ánimos: «A ver, compañera, vaya a tocar el bombo, necesitamos pensar un poco». El legislador salteño cerró su intervención con una contradicción que llamó la atención del recinto: adelantó su voto a favor de la reforma, aunque admitió que «el modelo de Milei está fracasando».