Tensión en la AFA: El gobierno espera que Estados Unidos detenga a Tapia
En medio del conflicto entre el gobierno nacional y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), el Ejecutivo aguarda un accionar de la justicia norteamericana contra Claudio Tapia tras el Mundial 2026. Rodolfo D’Onofrio y Juan Sebastián Verón se perfilan como los principales candidatos impulsados por el oficialismo para sucederlo.
El enfrentamiento entre el gobierno de Javier Milei y la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ha entrado en una fase de expectativas y estrategias a largo plazo. Lejos de buscar una intervención directa que podría desencadenar severas sanciones por parte de la FIFA, en los pasillos de la Casa Rosada se baraja una hipótesis contundente: la caída de Claudio «Chiqui» Tapia a manos de la justicia de los Estados Unidos.
Según fuentes cercanas al oficialismo, la administración nacional confía en que las autoridades judiciales norteamericanas avancen con la detención del actual presidente de la AFA una vez finalizada la Copa del Mundo 2026. Esta expectativa se sustenta en investigaciones que se estarían llevando a cabo sobre presuntos flujos de dinero irregulares y manejos financieros bajo la lupa, radicados en el estado de Florida y otras jurisdicciones de Estados Unidos.
El cálculo político del gobierno es claro y dual. Desde el Congreso, una fuente reservada detalló la estrategia del oficialismo respecto a los resultados deportivos y sus consecuencias institucionales: «Si ganamos el mundial, Milei lleva a Messi a la Casa Rosada, y si pierde, nos quedamos con la AFA». Esta lógica de «ganar-ganar» revela cómo el Ejecutivo planea capitalizar cualquier escenario post-mundialista. Que Tapia quede «neutralizado» por un accionar judicial internacional es el escenario ideal para el oficialismo, ya que allanaría el camino para un recambio total en la calle Viamonte sin las repercusiones diplomáticas y deportivas que conllevaría una intervención estatal directa a meses de la máxima cita futbolística.
En este tablero de ajedrez, el gobierno ya tiene definidos a sus alfiles para tomar las riendas del fútbol argentino. Quien pica en punta como el candidato favorito es Rodolfo D’Onofrio. El expresidente del Club Atlético River Plate ha manifestado su apoyo a la gestión de Javier Milei en reiteradas apariciones públicas, un gesto que no pasó desapercibido en el entorno presidencial. D’Onofrio cuenta actualmente con el estratégico aval de la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el respaldo del clan Menem, consolidándose como la pieza principal del oficialismo.
No obstante, el Ejecutivo mantiene una sólida segunda opción en caso de ser necesaria: Juan Sebastián Verón. El actual presidente de Estudiantes de La Plata, quien ha mantenido un perfil alineado con la visión de modernización financiera de los clubes —incluyendo el debate sobre las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD)—, ostenta una excelente relación con el presidente Milei. Además, la «Brujita» es el candidato predilecto del ala económica del gobierno, conocida en el ámbito político como el «caputismo».
El desenlace de esta profunda disputa institucional parece estar atado al calendario deportivo, pero las piezas políticas ya se están moviendo para asegurar un cambio de era en la Asociación del Fútbol Argentino.

