Victoria Villarruel bajó la tensión con el Gobierno desde Mendoza: De mi parte siempre lo mejor

La vicepresidenta asistió al tradicional desayuno de la COVIAR en el marco de la Fiesta de la Vendimia. Durante su visita, evitó profundizar las diferencias con la Casa Rosada, desestimó acusaciones de dirigentes oficialistas y priorizó su respaldo a la industria vitivinícola regional.

En un contexto marcado por las fricciones internas y los recientes cruces mediáticos, la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, participó este sábado del tradicional desayuno organizado por la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) en la provincia de Mendoza. El evento, que se inscribe en las actividades centrales de la 90° edición de la Fiesta Nacional de la Vendimia, funcionó como escenario para que la titular del Senado enviara un mensaje de apaciguamiento hacia la Casa Rosada.

A su llegada, Villarruel fue recibida por el nuevo presidente de COVIAR, Fabián Ruggeri. En sus primeras declaraciones, dejó en claro que su objetivo principal era destacar la labor del sector productivo y no alimentar las controversias políticas. “Entiendo que es un momento muy importante para los mendocinos y no me interesa tampoco desviar la atención de eso, porque son 90 años trabajando para crear una marca país, un producto del cual dependen muchos mendocinos”, explicó ante la prensa local al ser consultada sobre el reciente discurso del presidente Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso.

Frente a la insistencia sobre el clima de tensión que rodea al Gobierno nacional y su vínculo con el jefe de Estado, la vicepresidenta buscó dar por cerrado el tema con una frase contundente: “De mi parte siempre lo mejor, la mejor voluntad para servir al pueblo argentino”. De esta manera, Villarruel intentó encapsular su visita en el valor económico y cultural de la industria vitivinícola, subrayando que su presencia buscaba «darle relevancia» a la festividad.

Sin respuestas para las críticas internas

El intento de desescalar el conflicto también se reflejó en su postura frente a los duros cuestionamientos recibidos desde las propias filas del oficialismo. Días atrás, el actual funcionario y dirigente mendocino Luis Petri la había calificado de “golpista”. Al ser abordada por los periodistas sobre estas declaraciones, Villarruel fue tajante y optó por el silencio estratégico: “No voy a hablar de esa persona”.

Acompañada de cerca por el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, la presidenta de la Cámara Alta se mostró relajada y desestimó cualquier malestar por estar en un territorio políticamente complejo. “No estoy incómoda, me siento en casa”, aseguró.

No obstante, antes de dar por finalizado el improvisado contacto con los medios, Villarruel dejó una advertencia respecto a las denuncias y rótulos que circularon en los últimos días sobre su figura institucional: “Las cosas que se dicen deben ser respondidas en la Justicia o demostradas”. Con esta declaración, buscó poner un límite a la escalada verbal, aunque el trasfondo de la interna oficialista parece mantener abiertos sus capítulos de cara al futuro legislativo y político del país.