Zeballos y Merentiel hunden a River: Boca aseguró su lugar en la Copa Libertadores

En un Superclásico vibrante y decisivo disputado en La Bombonera por la fecha 15 del Torneo Clausura 2025 de la Liga Profesional, Boca Juniors demostró una superioridad contundente y se impuso 2 a 0 sobre River Plate. Los goles de Exequiel Zeballos y Miguel Merentiel no solo le dieron el triunfo al equipo de Claudio Úbeda, sino que también sellaron su clasificación directa a la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026, al tiempo que agravaron la profunda crisis deportiva del Millonario dirigido por Marcelo Gallardo.

El festejó en casa y el boleto continental

La Bombonera fue testigo este domingo de un nuevo Superclásico que, lejos de ser uno más, se erigió como un partido bisagra para el futuro inmediato de ambos gigantes del fútbol argentino. Boca Juniors, impulsado por una racha positiva y el buen momento futbolístico, ratificó su candidatura al título y su plaza continental. La victoria 2-0 sobre su eterno rival se sintió como una liberación y una consolidación del proyecto liderado por Claudio Úbeda, el cual venía en franco ascenso.

El partido se desarrolló bajo un clima de alta tensión, pero fue el Xeneize el que mejor supo manejar los nervios y los espacios. River Plate, necesitado de un triunfo para maquillar su presente adverso, se mostró desconectado, especialmente en la línea defensiva.

El primer golpe llegó en el epílogo del primer tiempo, en el momento psicológico clave. Exequiel «Changuito» Zeballos, quien ya venía destacándose por su regreso triunfal tras una serie de graves lesiones, capitalizó un error defensivo y, tras un primer intento bien tapado por Franco Armani, logró conectar el balón para mandarlo al fondo de la red. Fue el 1-0 que desató la euforia en el estadio y premió la insistencia de Boca. El gol, marcado en el tiempo de descuento (45’+1′), fue un mazazo anímico para River antes de ir a los vestuarios.

Un segundo tiempo de autoridad y crisis

El complemento comenzó con un River obligado a reaccionar, pero fue Boca quien mostró la voracidad de un líder. Apenas a los dos minutos de la segunda mitad, la sociedad Merentiel-Zeballos se hizo presente de nuevo. En una jugada de antología, el Changuito desbordó por la banda derecha con una gambeta incisiva, y en el momento justo, sirvió un pase rasante y preciso para que el uruguayo Miguel Merentiel solo tuviera que empujarla. El 2-0 fue lapidario y reflejó la superioridad Xeneize en el campo de juego.

La ventaja pudo ser mayor. Boca, con la intensidad de Leandro Paredes en el mediocampo y la velocidad de Giménez y el propio Zeballos en el ataque, generó varias situaciones claras, obligando a Franco Armani a ser la figura de River para evitar una goleada histórica. Milton Giménez se perdió dos mano a mano, y Merentiel tuvo remates de media distancia que demostraron la fragilidad de la defensa riverplatense.

La redención de Zeballos y el contraste de realidades

La jornada tuvo un nombre propio: Oscar Exequiel Zeballos. El joven delantero, de 23 años, coronó su regreso a la élite tras superar tres lesiones graves, incluyendo la rotura de ligamentos cruzados, con la tarde soñada para cualquier futbolista de Boca. Su gol y su asistencia, sumados a su despliegue constante, lo erigieron como la figura indiscutida del Superclásico, simbolizando el buen presente de un equipo que se reencontró con su mística copera.

En la otra vereda, la derrota expuso crudamente la realidad de River. El equipo de Marcelo Gallardo acumula una racha adversa de ocho derrotas en sus últimos diez encuentros, un registro alarmante que ha puesto al entrenador bajo una presión extrema. A pesar de haber renovado su contrato hasta diciembre de 2026, el respaldo institucional brindado por el vicepresidente Stefano Di Carlo parece chocar con el descontento palpable de los hinchas y el bajo rendimiento en el campo, marcado por una actuación «indescriptible» en el segundo tiempo, según la crítica especializada.

Implicaciones en la clasificación

Con este triunfo, Boca no solo se mete de lleno en la lucha por el Clausura, escalando al primer puesto de la Zona A con 26 puntos y asegurando su presencia en los playoffs, sino que cumple el objetivo principal: obtener el pasaje directo a la Copa Libertadores 2026. «La Copa Libertadores es mi obsesión», reza el cántico, y el Xeneize lo hizo realidad.

Para River, en cambio, la derrota complica seriamente el panorama. El Millonario necesita urgentemente una victoria en la última fecha, ante Vélez en Liniers, para mantener la tercera posición en la tabla anual y aspirar a ese último boleto directo a la Libertadores. Un resultado adverso lo obligaría a depender de otros resultados o, peor aún, a tener que ganar el Torneo Clausura para evitar quedarse fuera de la competición continental al año siguiente, marcando un fin de ciclo amargo para el equipo de Núñez.

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