Según testigos, los atacantes abrieron fuego sobre los asistentes de una fiesta privada organizada en Amazura, un club nocturno ubicado en Queens, para luego escapar a pie y subirse a un vehículo sedán con matrícula de otro estado.
«Hay tolerancia cero para estos tiroteos sin sentido», expresó en conferencia de prensa el jefe de patrulla Philip Rivera. Los 10 heridos fueron inmediatamente trasladados al Hospital Judío de Long Island y el Centro Médico Infantil Cohen.
Según el medio local AMNY, al menos 80 personas se encontraban reunidas en las cercanías del club nocturno cuando «dos o tres hombres que caminaban por la calle se acercaron y comenzaron a disparar indiscriminadamente contra la multitud».