Grave recorte presupuestario pone en riesgo la atención a pacientes con VIH, hepatitis y tuberculosis
El Ministerio de Salud ha anunciado un recorte del 40% en el presupuesto destinado a la Dirección de Respuesta al VIH, Hepatitis y Tuberculosis, lo que implica el despido de 1.400 profesionales y pone en riesgo la atención a miles de pacientes. Organizaciones sociales y especialistas advierten sobre las graves consecuencias de esta medida.
El Ministerio de Salud ha generado una profunda preocupación en la comunidad médica y en las organizaciones sociales al anunciar un recorte del 40% en el presupuesto destinado a la Dirección de Respuesta al VIH, Hepatitis y Tuberculosis. Esta medida implica el despido de aproximadamente 1.400 profesionales que se dedicaban a la prevención, diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades.
El ministro de Salud, Mario Lugones, justificó esta decisión argumentando la necesidad de un «proceso de reestructuración» y la detección de «irregularidades» en los contratos de los profesionales despedidos. Sin embargo, desde el Frente Nacional por la Salud de las Personas con VIH, Hepatitis y Tuberculosis, advirtieron que estos despidos masivos dejarán al Ministerio sin la capacidad de dar una respuesta adecuada a las necesidades de los pacientes.
La decisión del gobierno ha generado un fuerte rechazo, ya que se produce en un contexto de aumento de los casos de VIH y tuberculosis. Especialistas y organizaciones sociales señalan que el desmantelamiento de esta dirección representa un retroceso en la lucha contra estas enfermedades y pone en riesgo la vida de miles de personas.
La Dirección de Respuesta al VIH, Hepatitis y Tuberculosis desempeñaba un papel fundamental en la adquisición y distribución de medicamentos, la planificación y ejecución de acciones de prevención, y la realización de estudios sobre las poblaciones vulnerables. Su desaparición debilitará significativamente el sistema de salud y dejará a muchos pacientes sin acceso a tratamientos esenciales.
Organizaciones sociales y profesionales de la salud han expresado su preocupación por las consecuencias de esta medida y han llamado al gobierno a reconsiderar su decisión. Advierten que el recorte presupuestario y los despidos masivos podrían generar un aumento en la tasa de mortalidad por estas enfermedades y un retroceso en los avances logrados en los últimos años.

