Milei y la polémica de los aranceles: ¿silencio por temor?
El presidente argentino viajará a Estados Unidos, pero no abordará el tema de los aranceles al acero y aluminio impuestos por el gobierno estadounidense. Empresarios y provincias expresan preocupación.
La relación entre Argentina y Estados Unidos atraviesa un momento de tensión, especialmente en lo que respecta a las políticas comerciales. El gobierno estadounidense mantiene aranceles del 25% sobre el acero y el aluminio provenientes de Argentina, una medida que ha generado malestar en el sector empresarial y en las provincias productoras.
En este contexto, el presidente Javier Milei tiene previsto viajar a Estados Unidos en los próximos días. Sin embargo, fuentes oficiales confirmaron que durante su encuentro con el líder estadounidense no tiene previsto plantear ningún reclamo respecto a la eliminación de estos aranceles.
La decisión de Milei ha generado diversas reacciones. Desde la Casa Rosada, argumentan que el objetivo principal es avanzar hacia un Tratado de Libre Comercio, un acuerdo que consideran de mayor envergadura que la cuestión de los aranceles. No obstante, en off, funcionarios admiten que el presidente prefiere evitar confrontaciones con su homólogo estadounidense por temor a un desplante público.
Esta postura contrasta con la actitud de su predecesor, Mauricio Macri, quien en una situación similar logró que Estados Unidos excluyera a Argentina de los aranceles. Desde el PRO, no tardaron en señalar esta diferencia, cuestionando la firmeza de Milei en la defensa de los intereses nacionales.
Mientras tanto, en las provincias donde la producción de acero y aluminio tiene un peso importante en la economía, crece la preocupación por el impacto negativo de los aranceles. Empresarios del sector coinciden en que la falta de reacción del gobierno nacional agravará aún más la pérdida de competitividad.
La controversia en torno a los aranceles y la postura de Milei frente a Estados Unidos ponen de manifiesto las tensiones existentes en la relación bilateral y generan interrogantes sobre la capacidad del gobierno argentino para defender los intereses del país en el ámbito internacional.

