Milei Llega Tarde al Funeral del Papa Francisco Tras Asistir a Acto Partidario y Entregar Premio
El presidente Javier Milei generó indignación al llegar tarde al funeral del Papa Francisco en Roma, perdiéndose la despedida del Sumo Pontífice. La tardanza se debió a su participación en un acto partidario en la universidad ESEADE, donde entregó un premio a un economista amigo, en lugar de viajar con la anticipación necesaria.
La visita del presidente Javier Milei a Roma para el funeral del Papa Francisco se vio envuelta en una fuerte polémica debido a su llegada tardía a la ceremonia. El mandatario argentino se perdió la oportunidad de dar el último adiós al Sumo Pontífice en la Basílica de San Pedro, generando críticas y cuestionamientos.
Según trascendió, la nutrida comitiva presidencial aterrizó en Roma una hora después de lo previsto. El motivo de la demora radica en la decisión de Milei de permanecer en Buenos Aires hasta la noche del sábado, participando en un acto partidario en la universidad privada ESEADE (Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas), fundada por los Benegas Lynch. En dicho evento, el presidente actuó como disertante y entregó un premio libertario anarcocapitalista al economista español Jesús Huerta de Soto, con quien mantuvo una conversación posterior.
Mientras líderes mundiales como el presidente de Brasil, Luiz Inácio «Lula» Da Silva, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, rendían homenaje al Papa Francisco en la Basílica de San Pedro, Milei aún no había llegado. Su ausencia en el último adiós al argentino más importante de la historia fue interpretada por muchos como una muestra de desprecio total hacia la figura del Sumo Pontífice, con quien el presidente ya había manifestado públicamente sus diferencias incluso después de su fallecimiento.
La decisión de priorizar un acto partidario y la entrega de un premio en lugar de viajar con la antelación necesaria para asistir al funeral generó un fuerte repudio. La tardanza de Milei fue calificada como un «papelón histórico» y una «vergüenza» a nivel internacional.
Este episodio se suma a la polémica generada por las declaraciones del propio Milei, quien horas antes había minimizado la importancia del funeral, calificándolo como «una cuestión de vigésimo quinto orden» y atacando al periodismo por darle cobertura a su tardanza.
La controversia en torno a la llegada tardía de Milei al funeral del Papa Francisco pone de manifiesto una vez más el estilo confrontativo del presidente y su particular manera de manejar los compromisos internacionales, incluso en eventos de gran relevancia diplomática y simbólica.

