Van den Heuvel Lamenta la Baja del Proyecto de GNL: «Eran 5.000 Puestos de Trabajo y Producción Nacional Perdidos»
Un revés significativo para las expectativas de desarrollo y empleo en la región se confirmó con la decisión de YPF de dar de baja la construcción de una planta de licuefacción de Gas Natural Licuado (GNL) en tierra firme. La «reconfiguración» del proyecto, anunciada por la actual conducción de la petrolera, implica una inversión de mucha menor envergadura, lo que según referentes gremiales como Pablo Van den Heuvel, secretario general de STIGAS, significa la pérdida de miles de puestos de trabajo y una oportunidad para impulsar la producción nacional con valor agregado. La decisión se atribuye a los altos costos y la ubicación del proyecto original, generando desilusión en Bahía Blanca y Río Negro, que aspiraban a recibir esta importante inversión.
Las novedades en torno al proyecto de Gas Natural Licuado (GNL) de YPF han generado un impacto negativo en Bahía Blanca, tras confirmarse una «reconfiguración» del plan que implica una drástica reducción en su alcance. La decisión de la actual conducción de la petrolera estatal de no construir la planta de licuefacción en tierra firme, proyectada para procesar el gas de Vaca Muerta, representa una pérdida considerable en términos de inversión y potencial generación de empleo para la región y el país.
La noticia fue anticipada y ahora confirmada, dejando atrás la disputa política previa entre la Casa Rosada y los gobiernos de Buenos Aires y Río Negro por la ubicación de la planta, donde inicialmente parecía haber prevalecido la provincia patagónica. Sin embargo, los elevados costos de construir un puerto desde cero y las características desérticas del terreno en Punta Colorada habrían llevado a Petronas, la principal socia de YPF en este emprendimiento que se estimaba en 30.000 millones de dólares, a desistir del proyecto original.
En diálogo con Radio Urbana, Pablo Van den Heuvel, secretario general de STIGAS y miembro activo de la Mesa Sindical de Apoyo al proyecto de GNL en Bahía Blanca, expresó su profunda preocupación por esta decisión. «Una noticia triste para nuestro país porque estamos en una situación económica muy compleja, y este tipo de obras tenían la potencialidad de traer los dólares que tanto necesitamos, además de expandir todo el aparato productivo argentino», lamentó el dirigente gremial.
Van den Heuvel enfatizó la importancia de la generación de valor agregado que se perdía con esta «reconfiguración», señalando que «siempre es preferible poder exportar el producto manufacturado; no es lo mismo vender el gas natural a granel y que se produzca el GNL en un buque, que hacerlo en una planta acá en nuestro país para luego exportar el GNL ya terminado».
El secretario general de STIGAS dimensionó el impacto en la creación de empleo, estimando que la construcción de la planta y los gasoductos habría demandado alrededor de 5.000 trabajadores. En cuanto a la etapa operativa, si bien la planta requeriría unos 200 empleados, Van den Heuvel destacó que el mayor beneficio radicaba en el crecimiento de la industria nacional, permitiendo al país «ser un país que produzca y que no simplemente exporta la materia prima».
Un dato adicional aportado por el dirigente gremial de «Las 62 Organizaciones Peronistas» de Bahía Blanca es que los buques metaneros utilizados para el transporte de GNL suelen operar con tripulaciones extranjeras, limitando aún más el impacto positivo en el empleo local si solo se realiza la exportación del gas sin procesar.
Finalmente, Van den Heuvel recordó la conformación de la Mesa Sindical en Bahía Blanca, una iniciativa de los sindicatos unidos para «debatir con la política, con todos los dirigentes que sean necesarios para dar nuestra opinión y hacer fuerza para que esto se pueda hacer en Bahía Blanca, siempre con la mirada del crecimiento de la industria nacional». La noticia de la «reconfiguración» del proyecto representa un duro golpe a estas aspiraciones y al potencial desarrollo económico de la región.

