Ecos de Vapor: La Purga Ferroviaria Desata la Furia de Randazzo y Reconfigura el Tablero Político

Last Updated: 1 de junio de 2025By

Tras meses de un calculado silencio, Florencio Randazzo alza su voz enardecida contra la gestión de Javier Milei en el ámbito ferroviario. El catalizador de esta explosión ha sido la reciente purga de funcionarios cercanos al exministro en Trenes Argentinos, una medida impulsada por el influyente Santiago Caputo que promete recalentar el ya complejo panorama de alianzas y oposiciones en el Congreso.

El pulso entre el oficialismo y ciertos sectores de la «oposición dialoguista» parece haber tomado una nueva dirección, con el sistema ferroviario como epicentro de la disputa. La Secretaría de Transporte, bajo la órbita del gobierno de Javier Milei, ha concretado una serie de desplazamientos en la cúpula de Trenes Argentinos que no solo remueven piezas clave de la gestión anterior, sino que también han provocado una reacción virulenta de Florencio Randazzo, el exministro de Transporte y figura de peso en la política bonaerense.

Esta semana, la Secretaría de Transporte oficializó el desplazamiento de Matías Galparsoro, quien se desempeñaba como presidente de Trenes Argentinos Operaciones, y de Marcelo Krajzelman, presidente de Trenes Argentinos Infraestructura. Sus lugares serán ocupados, respectivamente, por Gerardo Boschin y Leonardo Comperatore, en una clara señal de renovación y ajuste de equipos por parte de la administración libertaria.

La salida de Galparsoro y Krajzelman no es una casualidad. Ambos eran funcionarios de estrecha confianza de Randazzo, y su llegada a esos puestos fue directamente impulsada por el exministro, quien ha tenido un rol central en la política ferroviaria del país en décadas pasadas. Matías Galparsoro, de hecho, había ocupado la gerencia general de Trenes Argentinos durante la gestión de Randazzo al frente del Ministerio del Interior y Transporte, lo que habla de su cercanía y conocimiento profundo del área. Por su parte, Marcelo Krajzelman también era un funcionario con antecedentes en el área electoral, lo que subraya la red de contactos y militancia que Randazzo supo tejer en la estructura estatal.

Según trascendió en LPO, la remoción de las cúpulas de ambas empresas ferroviarias es solo la punta del iceberg. La directiva de Santiago Caputo, el influyente asesor presidencial y figura clave en el círculo íntimo de Milei, habría sido aún más contundente: se habría ordenado la salida de aproximadamente 130 funcionarios que habían sido incorporados a la estructura de Trenes Argentinos bajo la órbita de Randazzo. Un dato no menor que circula en los pasillos políticos es que muchos de estos empleados provendrían de Chivilcoy, la ciudad natal del exministro, lo que refuerza la idea de una «purga» dirigida a desarticular la influencia randazzista en el sector.

El Despertar de la Crítica Ferroviaria

Es precisamente en este contexto de reconfiguración interna y de salida de sus allegados que, «casualmente», Florencio Randazzo rompió un largo silencio para lanzarse a la crítica frontal contra la gestión gubernamental en materia ferroviaria. La chispa que encendió sus cuestionamientos fue un problema técnico que afectó el servicio del tren Sarmiento esta semana.

Desde su cuenta en redes sociales, el diputado no escatimó en duros señalamientos. «Todo rompieron. 10 años sin mantenimiento, sin traer vagones nuevos, sin inversión. No les importa porque el único perjudicado es el laburante. Así estamos», fue uno de los mensajes con los que Randazzo reactivó sus críticas, utilizando un tono incisivo y directo que contrastó con su postura más conciliadora de los últimos meses. Este cambio de actitud sugiere que la remoción de sus hombres en Trenes Argentinos ha sido un punto de inflexión.

La posición de Randazzo en el Congreso ha sido, hasta hace poco, una de las más útiles para el oficialismo. Fue uno de los diputados opositores que brindó su apoyo en la aprobación de varias leyes clave para el gobierno de Milei, incluyendo la controvertida Ley Bases. Su voto y el de su bloque fueron determinantes en momentos cruciales, lo que lo posicionaba como un «aliado estratégico» en un Congreso fragmentado.

Sin embargo, los últimos movimientos de Randazzo en el ámbito legislativo ya venían marcando un desmarque progresivo. Por ejemplo, votó a favor de la creación de la comisión investigadora de la denominada «estafa cripto» y de la citación a funcionarios en este caso, una postura que se alineaba con la oposición. Más recientemente, la semana pasada, dio el quórum necesario para que la oposición pudiera tratar en el recinto el proyecto de suba a jubilados, una iniciativa que el gobierno libertario rechaza enfáticamente.

La decisión de Santiago Caputo de desmantelar la estructura randazzista en Trenes Argentinos parece ser una jugada que, más allá de la eficiencia administrativa, busca consolidar el control del gobierno en áreas sensibles y, a la vez, envía un mensaje claro a aquellos aliados que podrían empezar a desmarcarse. La reacción de Randazzo, virulenta y pública, es una señal de que la relación entre el exministro y el gobierno de Milei ha entrado en una nueva fase, posiblemente más confrontativa. La «paz» en los rieles, parece haber terminado, y con ella, se avizora una reconfiguración de fuerzas en el escenario político nacional.

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