Misión de la UNESCO en Bahía Blanca: Hidrólogos Concluyen Evaluación del Temporal y Proponen Cátedra para la Gestión de Riesgos

Last Updated: 14 de junio de 2025By

La delegación de hidrólogos de la UNESCO que visitó Bahía Blanca con el objetivo de evaluar los efectos del devastador temporal del pasado 7 de marzo ha finalizado su trabajo en la ciudad. Durante su estadía, los expertos mantuvieron encuentros con especialistas de la Universidad Nacional del Sur (UNS) y realizaron un exhaustivo recorrido por zonas críticas como el arroyo Napostá y el Puente Canessa, buscando no solo entender los impactos de la inundación, sino también sentar las bases para una estrategia de resiliencia y prevención de futuros desastres climáticos, incluyendo la posible creación de una Cátedra UNESCO en la UNS.

La misión de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en Bahía Blanca representa un paso crucial en el análisis y la planificación a largo plazo frente a los desafíos impuestos por el cambio climático y los eventos meteorológicos extremos. La elección de la ciudad como foco de esta evaluación subraya la magnitud de la catástrofe del 7 de marzo y la necesidad de un abordaje multidisciplinario para comprender sus causas y mitigar sus futuras consecuencias.

Durante la semana de trabajo, los hidrólogos de la UNESCO se abocaron a un minucioso estudio de los factores que contribuyeron a la inundación y sus efectos. Las reuniones con expertos en hidrología del Campus Palihue de la Universidad Nacional del Sur fueron un componente central de esta fase. El intercambio de conocimientos con los investigadores locales permitió a la delegación comprender las particularidades del ecosistema hídrico de la región y la infraestructura existente. Esta colaboración es fundamental para integrar la perspectiva local con el expertise internacional de la UNESCO.

El recorrido por la zona del arroyo Napostá y el Puente Canessa fue clave para la evaluación in situ de los impactos de la inundación. Estos puntos geográficos, que fueron directamente afectados por el desborde y la fuerza del agua, ofrecieron a los hidrólogos una visión directa de la escala del daño y los desafíos que presenta la recuperación. Observar de primera mano cómo el agua afectó la infraestructura y el entorno natural proporciona datos esenciales para cualquier propuesta de remediación y prevención.

Ernesto Fernández Polcuch, representante de UNESCO en Argentina, articuló la visión integral detrás de esta misión. «Buscamos mirar más allá de la infraestructura, centrarnos en la resiliencia y prevención de futuros desastres que se pueden dar por extremos climáticos», expresó. Esta perspectiva va más allá de la mera reparación de daños materiales, poniendo el foco en la capacidad de la comunidad para adaptarse y recuperarse frente a nuevos eventos, y en la implementación de medidas que anticipen y minimicen el impacto de fenómenos meteorológicos extremos, que se prevén más frecuentes e intensos debido al cambio climático.

Un punto trascendental que surgió de las conversaciones con diversos actores locales es la propuesta de crear una Cátedra UNESCO en la Universidad Nacional del Sur. Esta iniciativa busca «fortalecer capacidades locales ante la gestión de riesgos integrando conocimientos de la hidrología, la ingeniería, la tecnología, la educación y la cultura». La implementación de una Cátedra de este tipo en la UNS sería un faro de conocimiento y capacitación, permitiendo a la universidad liderar investigaciones, desarrollar tecnologías y formar profesionales especializados en la gestión integral de riesgos.

La integración de la hidrología, la ingeniería y la tecnología es fundamental para el desarrollo de infraestructuras resilientes y sistemas de alerta temprana. La dimensión educativa y cultural, por su parte, es crucial para concientizar a la población sobre los riesgos y promover una cultura de prevención. Una Cátedra UNESCO en la UNS no solo beneficiaría a Bahía Blanca, sino que podría convertirse en un modelo para otras ciudades de la región y el país que enfrentan desafíos similares ante el avance de los eventos climáticos extremos. La finalización de esta primera fase de trabajo de la UNESCO marca el inicio de un camino hacia una Bahía Blanca más preparada y resiliente.

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