Inflación de noviembre: Alimentos y tarifas presionan y el índice superaría el 2,5%
Las proyecciones de consultoras privadas anticipan que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de noviembre se ubicará por encima del 2% por quinto mes consecutivo. El alza es impulsada por fuertes subas en rubros clave como carnes y servicios regulados, manteniendo la presión sobre el poder adquisitivo en el cierre del año.
La tendencia inflacionaria en Argentina continúa generando incertidumbre, con las consultoras económicas proyectando un índice de precios al consumidor (IPC) para noviembre que desafía las expectativas de desaceleración. Se estima que la suba general de precios superará el 2%, con algunas mediciones que la ubican entre el 2,4% y el 2,6%, ratificando la persistencia de la inflación a pesar de una relativa calma en el frente cambiario. El dato oficial será difundido por el INDEC el próximo jueves 11 de diciembre.
El panorama se explica por una combinación de ajustes en sectores regulados y una marcada aceleración en los precios de los alimentos, que son el componente de mayor peso en la canasta básica.
El impacto de los servicios regulados
El inicio de noviembre marcó un punto de inflexión con la actualización de tarifas de servicios públicos, un factor que se traslada de manera directa a la dinámica inflacionaria general. Las tarifas de luz y gas registraron un incremento del 3,8%, representando la mayor suba desde la implementación del nuevo esquema de revisión integral de precios.
A esta corrección se sumó el transporte público. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el boleto de colectivos sufrió un aumento cercano al 10%, un ajuste que se acopla a los incrementos mensuales ya habituales en las líneas que operan tanto en la capital como en la provincia. Estas decisiones sobre los precios regulados dificultan la contención del IPC, dado su efecto multiplicador en la cadena de costos de otros bienes y servicios.
Alimentos: Carnes y frutas a la cabeza
El rubro Alimentos y Bebidas, fundamental en la medición de la inflación, volvió a ser el principal motor del crecimiento de precios en noviembre. La consultora LCG, por ejemplo, señaló que, en promedio, los alimentos y bebidas mostraron una aceleración, impulsando la medición de cuatro semanas hasta el 3,3%.
Dentro de esta categoría, los precios de las carnes fueron los que más explicaron la suba del mes, llegando a constituir hasta un tercio de la inflación general según algunos relevamientos. Específicamente, los cortes vacunos subieron un 0,9%, mientras que los precios del cerdo y el pescado se incrementaron en 1,7% y 1,2% respectivamente, respondiendo a factores estacionales y de oferta.
Las frutas y verduras tampoco quedaron al margen. Los cítricos registraron un salto del 2,6%, y el resto de las frutas y verduras frescas aumentaron entre 1,7% y 2,2%. Incluso las bebidas mostraron incrementos notables, con un promedio de 1,4% en el mes. Dentro de ellas, las gaseosas se encarecieron hasta un 3,4% y el agua envasada un 2,4%. Según EcoGo, el rubro de bebidas acumula un crecimiento interanual del 35,2%, una muestra de la fuerte inercia de precios que atraviesa la economía nacional.
Proyecciones y el contexto macroeconómico
Los pronósticos de las principales consultoras privadas reflejan esta presión sostenida:
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EcoGo: Proyecta una inflación del 2,6% para noviembre.
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Analytica: Estima un IPC en torno al 2,4%.
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PxQ y Econviews: También sitúan el índice por encima del 2%, destacando que el dato de noviembre mantendría la inflación en niveles altos, luego del 2,3% registrado en octubre.
El comportamiento del IPC Núcleo –que excluye precios estacionales y regulados– se mantiene firme, lo que sugiere que los incrementos son generalizados y no solo producto de variables puntuales. Este panorama genera cautela en el equipo económico, obligando a monitorear de cerca el traslado de los aumentos mayoristas que no se habían reflejado plenamente en el precio final al consumidor durante los meses anteriores.
En este contexto, la persistencia de una inflación que no logra perforar a la baja el umbral del 2% mensual se consolida como uno de los desafíos más urgentes para la gestión económica, impactando directamente en la capacidad de consumo de los hogares argentinos y en la planificación del resto del año.

