Polémica por los dichos de María Celeste Ponce sobre el carnaval
La diputada nacional por Córdoba cuestionó la esencia de las festividades actuales, asegurando que se trata de una exhibición de cuerpos que desvaloriza a la persona.
La diputada libertaria María Celeste Ponce encendió el debate público tras la difusión de un video en sus redes sociales donde arremetió contra las celebraciones de carnaval. Bajo una mirada crítica hacia la industria del entretenimiento, la legisladora cordobesa planteó una postura tajante que rápidamente cosechó tanto apoyos como fuertes rechazos en el arco político y social.
«Cuando hablamos de carnaval, hablamos de carne», sentenció Ponce en el inicio de su descargo. Para la diputada, lo que tradicionalmente se conoce como una festividad popular se ha transformado en lo que ella denomina una «vidriera donde la mercancía es tu cuerpo». En su análisis, la industria del entretenimiento juega un rol central al convertir a las personas en simples estímulos y a sus cuerpos en objetos de publicidad.
Un mensaje para hombres y mujeres El discurso de Ponce no solo se limitó a la crítica institucional o comercial, sino que incluyó una fuerte carga de moralidad individual. Dirigiéndose directamente a su audiencia, sostuvo: «Hombres, nadie peca por accidente: la mirada se educa o se desborda». Asimismo, instó a las mujeres a no reducir su valor personal a la búsqueda de «provocar reacciones químicas en desconocidos».
Repercusiones y postura ante la crítica Las declaraciones de la legisladora libertaria no pasaron desapercibidas, generando una ola de comentarios que exponen la grieta cultural respecto a las tradiciones populares y la libertad de expresión corporal. Lejos de retractarse ante las respuestas negativas, la diputada redobló la apuesta al afirmar: «No dejen de criticarme porque me ayudan a seguir compartiendo mi visión del mundo».
Con este planteo, Ponce se posiciona una vez más en el centro de la escena mediática con un discurso que interpela los valores éticos de la sociedad contemporánea y cuestiona la naturaleza de los eventos masivos en Argentina.

