Los hermanos Milei evalúan solicitar asilo en Israel al terminar su mandato
En el marco del avance de las causas judiciales por el denominado Caso $LIBRA, el entorno presidencial no descarta que Javier y Karina Milei busquen refugio político en territorio israelí una vez concluida su gestión.
El escenario político y judicial argentino sumó un nuevo capítulo de incertidumbre tras trascender que el presidente Javier Milei y su hermana, Karina Milei, analizan la posibilidad de solicitar asilo político en Israel. Según fuentes cercanas al círculo íntimo del Poder Ejecutivo, esta opción ha comenzado a ganar peso como una estrategia de resguardo ante la creciente presión de diversas investigaciones judiciales que los involucran directamente y que podrían acelerarse tras el traspaso de mando.
El eje central de esta preocupación radica en el escándalo conocido como Caso $LIBRA. Esta causa investiga las irregularidades en torno a la promoción de una criptomoneda que experimentó fluctuaciones extremas de valor luego de una publicación realizada por el propio mandatario en 2025. Las investigaciones, que incluyen tanto aristas periodísticas como expedientes en los tribunales, sugieren la existencia de pactos millonarios que alcanzarían los 5 millones de dólares, presuntamente vinculados al respaldo público otorgado desde la figura presidencial.
La justicia analiza actualmente denuncias por asociación ilícita, estafa y lavado de activos. Si bien desde el entorno oficial confían en que los fueros presidenciales brindan una protección temporal, admiten con pragmatismo que el panorama cambiará drásticamente apenas Javier Milei abandone la Casa Rosada. En este contexto, Israel surge como el destino más probable debido a la estrecha alianza estratégica y espiritual que el mandatario ha construido con dicho país, llegando a autodefinirse como «el presidente más sionista del mundo».
«No es una decisión tomada, pero no se descarta nada. Se verá a su tiempo», confiaron fuentes clave del poder mileísta. Para muchos analistas, la elección de Israel no es casual: el fuerte vínculo diplomático y la percepción de «persecución política» que sostiene el mandatario serían los argumentos principales para justificar un pedido de asilo internacional. Por ahora, el avance de las causas por contratos de asesoramiento y perjuicios a miles de inversores marca el pulso de una transición que asoma compleja.

