Sigue en baja el crédito para el consumo y se dispara la morosidad familiar
De acuerdo con el último informe monetario del Banco Central, la financiación con tarjetas de crédito y los préstamos personales volvieron a contraerse en junio. Ante el riesgo de impago y el incremento de la irregularidad en las carteras de clientes, las entidades bancarias restringen el otorgamiento de nuevos beneficios.
Los esfuerzos del equipo económico del Gobierno nacional por trasladar la estabilidad macroeconómica al mercado interno continúan enfrentando serias dificultades en el terreno del consumo masivo. El último informe mensual emitido por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) reveló una preocupante tendencia: el financiamiento destinado al consumo de las familias sufrió una nueva contracción, mientras que los índices de morosidad en el pago de deudas bancarias mantienen su curva ascendente.
Las estadísticas de la autoridad monetaria revelan que el stock total de préstamos en pesos dirigidos al sector privado representa apenas el 9,2% del Producto Bruto Interno (PBI), una cifra que se estira al 12,3% al incorporar las colocaciones en moneda extranjera. Estos niveles posicionan a la Argentina con el ratio de crédito-PBI más bajo de la región, muy por debajo del promedio de América Latina, el cual se ubica en torno al 47%.
Durante el mes de junio, la parálisis del mercado interno se tradujo en una contracción del 0,8% en los préstamos para el consumo familiar. Al analizar el comportamiento interanual, la financiación mediante tarjetas de crédito experimentó un desplome del 4,2% en comparación con junio del año pasado, mientras que las solicitudes de préstamos personales registraron una baja del 1,1%. El freno en el financiamiento responde a una doble dinámica: por un lado, una retracción orgánica de la demanda por la pérdida de poder adquisitivo y, por el otro, una marcada cautela por parte de los bancos.
En la vereda opuesta, los niveles de morosidad continúan en ascenso. Relevamientos del sector privado indican que la irregularidad en la regularización de las deudas por consumo familiar saltó del 12,1% registrado en abril al 12,7% en el mes de mayo. Un comportamiento similar se observó en el segmento corporativo, donde la mora en las empresas se incrementó del 3,3% al 3,5%.
Frente a este escenario de alta incertidumbre y riesgo de impago, las entidades financieras de la República Argentina reconfiguraron su estrategia de negocios. En lugar de incentivar la colocación de líneas crediticias para dinamizar el consumo de familias y pymes, las instituciones priorizan sanear sus carteras de morosos y canalizan sus fondos excedentes hacia la compra de deuda pública, a la espera de un escenario económico y financiero que ofrezca mayores garantías operativas.

