Polémica en Villarino por los bajos salarios del programa de empleo municipal

Un decreto oficial reveló que 145 personas prestan servicios esenciales en la comuna bajo el Programa Empleo Villarino con haberes que mayoritariamente se ubican en los $200.000 mensuales, una cifra significativamente inferior al salario mínimo.


El funcionamiento del Programa Empleo Villarino (PEV) quedó bajo la lupa tras conocerse el alcance del Decreto Nº 434, firmado por el intendente Carlos Bevilacqua para la liquidación de las contraprestaciones correspondientes al mes de abril de 2026. El documento oficial expone que un total de 145 personas se encuentran vinculadas al Estado municipal bajo esta modalidad, percibiendo ingresos que, en su gran mayoría, se sitúan muy por debajo de los indicadores económicos básicos de subsistencia.

Desglose de los ingresos y el presupuesto asignado

De acuerdo con los datos de la liquidación oficial, el esquema de pagos del programa se distribuye de la siguiente manera:

  • Un total de 127 beneficiarios percibieron un haber de $200.000.

  • Cinco personas registraron ingresos por $138.000.

  • Nueve trabajadores cobraron una suma de $110.000.

  • Tres personas percibieron un monto de $80.000.

  • El escalafón más bajo registra a un beneficiario con una asignación de $55.000.

La ejecución total de este programa representa una erogación mensual aproximada de $27,4 millones por parte de la administración municipal.

Tareas esenciales bajo la figura de entrenamiento laboral

A pesar de que el marco del PEV se presenta formalmente como una instancia de capacitación o «entrenamiento laboral», diversos relevamientos y testimonios confirman que los trabajadores desempeñan tareas operativas permanentes y esenciales para el funcionamiento diario de la comuna. Entre las labores asignadas se destacan servicios de limpieza, barrido de calles, mantenimiento edilicio, cocina y asistencia en dependencias clave como los Centros de Desarrollo Infantil (CDI) y los geriátricos municipales. En la mayoría de los casos, el personal cumple jornadas laborales que promedian entre las 5 y 6 horas diarias.

La principal crítica al sistema radica en la desnaturalización de su carácter temporario. Habitantes del distrito señalan que existen trabajadores que permanecen atrapados en este esquema durante años, cumpliendo idénticas obligaciones que el personal de planta permanente pero sin acceder a los derechos laborales correspondientes ni a la estabilidad contractual.

Brecha con los índices económicos y el factor político

Los ingresos percibidos por los trabajadores del PEV muestran una marcada distancia respecto de las variables económicas vigentes. El Salario Mínimo Vital y Móvil en el país se sitúa en $357.800, lo que significa que la franja mayoritaria de este programa cobra $157.800 menos que el piso legal nacional. Asimismo, la brecha se profundiza al contrastar estos haberes con la canasta básica total medida por el INDEC, la cual estipuló que una familia tipo necesitó cerca de $1.500.000 durante el mes de abril para no caer bajo la línea de pobreza.

Por otra parte, los damnificados señalan la existencia de mecanismos de contención que derivan en una dependencia política. Los testimonios coinciden en que los reclamos por mejoras salariales o por el pase a contratos estables o estructuras cooperativas suelen postergarse sistemáticamente bajo promesas de regularización futura, las cuales tienden a intensificarse durante los períodos de campaña electoral. El temor a la pérdida del único ingreso disponible en un contexto de alta desocupación actúa como un factor de condicionamiento para los trabajadores del programa.