Estrategia y marketing afectivo: Macri presenta a su nueva pareja para apuntalar la campaña electoral de 2027
En medio del lanzamiento del plan bonaerense del PRO en Vicente López, el expresidente oficializó su relación con Dolores Teuly. La maniobra mediática repite el diseño de posicionamiento ensayado en 2015 con Juliana Awada para dotar de empatía a un armado que busca disputar el poder territorial.
El laboratorio político del PRO ha vuelto a poner en marcha su maquinaria de marketing afectivo con la mirada fija en los comicios de 2027. Horas antes de que el partido celebrara un encuentro clave en Vicente López destinado a proyectar el retorno al sillón de la gobernación bonaerense —un territorio del que la fuerza se retiró tras la severa derrota de María Eugenia Vidal en 2019—, el entorno de Mauricio Macri distribuyó estratégicamente la primera fotografía oficial de su nuevo frente sentimental. La elegida para ocupar el rol de acompañante y potenciar el impacto visual de la próxima campaña es Dolores Teuly, a quien los analistas del espacio ya apodan internamente como la “new Juliana Awada”.
La oficialización del romance no responde a la casualidad temporal, sino a una calculada sincronización destinada a perforar la agenda de los medios masivos y traccionar atención hacia un acto partidario que, de otro modo, habría quedado confinado a los márgenes de la crónica política tradicional.
El perfil de la elegida y los antecedentes del scouting
Dolores Teuly, de 46 años y divorciada, posee un recorrido que combina el conocimiento de la estructura estatal con un bajísimo perfil público. Durante la presidencia de Macri, se desempeñó como empleada en el ámbito de la Casa Rosada. Su nombre ya había merodeado las páginas de espectáculos y política en marzo pasado, en medio de una serie de rumores y desmentidas que incluyeron a otras figuras del modelaje y el empresariado, como Chloé Bello y Sofía Smaldone, quienes finalmente quedaron descartadas del radar del exmandatario.
El apellido Teuly arrastra un antecedente periférico en las crónicas del corazón: a finales de la década de los noventa, Agustín Teuly, hermano de Dolores, mantuvo un resonante noviazgo adolescente con Juana Viale, en la época en que la actual conductora emergía públicamente bajo el rótulo de la nieta de Mirtha Legrand. Ahora, el desafío para Dolores Teuly se presenta a una escala infinitamente mayor: emular el magnetismo estético e identitario que Juliana Awada aportó a la construcción del poder macrista durante la década pasada.
Repetición del manual de campaña de 2015
Durante el acto partidario del viernes, denominado formalmente «Próximo paso», Macri se encargó personalmente de introducir la veta sentimental en su discurso, hilvanando conceptos políticos con alusiones al «amor» y a su presente afectivo. La táctica replica con exactitud los manuales de comunicación política aplicados en 2015. En aquel año, la presencia de Awada en los sets de televisión, las recorridas territoriales y las portadas de revistas de interés general generaron un volumen de publicidad gratuita y una instalación de marca que la estructura presupuestaria de la Ciudad de Buenos Aires difícilmente hubiera podido costear de forma directa.
La instrumentalización de los vínculos personales en el entorno del expresidente cuenta con antecedentes normativos explícitos. Durante la campaña que lo depositó en la Casa Rosada, el entonces jefe de Gobierno porteño llegó a rubricar decretos específicos para que el erario público de la Ciudad asumiera los costos de traslados y viáticos de quien por entonces era su pareja, consolidando el rol de la primera dama como una pieza central de la logística estatal y proselitista.
La búsqueda de la empatía perdida
A más de una década de aquel triunfo electoral en balotaje, el PRO recurre a las mismas recetas estéticas ante la necesidad de humanizar la figura de su líder doctrinario. En los ámbitos de la consultoría política se reconoce con unanimidad que el «factor Juliana» fue el elemento determinante para suavizar la percepción pública de Macri, transformando su perfil empresarial y rígido en una narrativa familiar, aspiracional y cercana al electorado independiente.
En este 2026, con un panorama político fragmentado y el PRO intentando recuperar centralidad frente a otras opciones de derecha, la incorporación de Dolores Teuly al engranaje de difusión representa el intento de reactivar aquella fórmula de éxito. Queda por ver si el electorado actual asimilará con la misma receptividad un diseño de campaña basado en la espectacularización de la vida privada de sus dirigentes.


