Villarruel acusó a Santilli de ser parte de la casta política: «Respete el voto popular»
La vicepresidenta defendió su cargo y respondió al pedido de renuncia formulado por Diego Santilli.
La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, respondió con dureza al jefe de Gabinete, Diego Santilli, luego de que el funcionario sugiriera públicamente que debía dar un paso al costado y renunciar a su cargo debido a sus persistentes diferencias con la administración de Javier Milei. El cruce expone a cielo abierto las profundas tensiones internas dentro de la cúpula gubernamental.
A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, la titular del Senado apuntó directamente contra el ministro coordinador, ubicándolo dentro de los sectores que el espacio libertario denominó como la «casta política». Sin mencionarlo con nombre propio, Villarruel calificó al sector como exponentes que buscan «causar daño a la institucionalidad y conspirar contra el orden republicano», al tiempo que tildó de «parásitos» a los dirigentes del pasado que intentan ejercer presión política. Asimismo, le exigió que sea demócrata y respete el voto popular que llevó a la fórmula presidencial al poder en 2023.
El cortocircuito institucional se originó durante la mañana, cuando Santilli mantuvo una entrevista radial con el periodista Eduardo Feinmann. En dicho reportaje, el jefe de Gabinete tildó de «barbaridad», «disparate» y «falta de sentido común» los recientes pronunciamientos de la vicepresidenta, reprochándole que en lugar de respaldar las medidas oficiales «siempre pone palos en la rueda». Al ser consultado sobre el futuro institucional de la funcionaria, el ministro fue tajante al señalar que, si considera que el rumbo es incorrecto, debería dar un paso al costado y competir por su cuenta.
La respuesta de Villarruel no tardó en llegar, defendiendo la legitimidad de su mandato y remarcando que el armado electoral que integró junto a Javier Milei surgió con el objetivo específico de quebrar los privilegios de la dirigencia tradicional. Este nuevo enfrentamiento marca un punto de máxima tensión en la relación entre el Poder Ejecutivo y la presidencia de la Cámara alta, reflejando las dificultades para alinear los discursos y las estrategias dentro de la fuerza gobernante.

