La OMIC alerta sobre plataformas de inversión y el caso GSFAR
La Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) de la ciudad de Bahía Blanca emitió una fuerte advertencia dirigida a toda la comunidad local frente a los crecientes riesgos que representan las plataformas digitales que ofrecen rendimientos económicos extraordinarios en períodos de tiempo sumamente breves. El organismo municipal puso especial énfasis en el peligro que conllevan estas propuestas cuando su principal vía de difusión y captación son los grupos de mensajería instantánea como WhatsApp, Telegram y diversas redes sociales.
La preocupación de la dependencia municipal se agudizó en los últimos días tras tomar estado público la situación vinculada al caso de GSFAR (GenSolar Finanzas AR). Esta plataforma, que había ganado notoriedad por prometer rendimientos financieros muy por encima de los valores de mercado, dejó de funcionar abruptamente el pasado lunes 14 de septiembre, encendiendo las alarmas de cientos de usuarios que habían confiado sus ahorros en el sistema.
A la repentina caída de la plataforma, se suma el particular modus operandi mediante el cual la propuesta era difundida para captar nuevos inversores. Según pudo observarse en capturas de pantalla de un grupo de mensajería masivo denominado “GSFAR GenSolar Finanzas AR, un futuro verde, crecimiento compartido”, el cual congregaba a cientos de integrantes, se compartía de manera constante material promocional vinculado con supuestas e imperdibles oportunidades de inversión, acompañadas del incentivo de sorteos y premios.
Entre las imágenes que circulaban para atraer al público, se destacaba una propuesta identificada bajo el nombre de “GSFAR Q3”. En ella se promocionaban diferentes niveles y categorías de inversión, llegando a exhibir promesas de rendimientos siderales de hasta el 300%, asociados a distintos montos de ingreso y períodos de tiempo. Desde la dependencia oficial remarcaron que este tipo de promesas de ganancias exorbitantes constituye, por sí misma, una de las señales de alerta más importantes para cualquier consumidor o pequeño ahorrista.
Al respecto, el director de la OMIC, Pablo Daguerre, fue categórico y remarcó que el hecho de que se ofrezca una rentabilidad extraordinariamente elevada no implica, bajo ningún punto de vista, que exista una inversión legítima o un respaldo real detrás de la operación. En este sentido, el funcionario subrayó que resulta fundamental para cualquier ciudadano conocer detalladamente qué actividad económica es la que verdaderamente genera esos rendimientos, quiénes son las personas o entidades físicas que administran los fondos depositados y, fundamentalmente, qué organismo oficial del Estado regula y controla dicha actividad financiera.
“Cuando nos ofrecen rendimientos extraordinarios, tenemos que detenernos y preguntarnos de dónde sale esa rentabilidad. Que una persona haya recibido dinero al principio tampoco garantiza que el sistema sea legítimo. Muchas veces estas estructuras funcionan mientras continúan ingresando nuevos participantes”, explicó detalladamente Daguerre, dejando en evidencia la mecánica detrás de estos esquemas.
Desde el organismo municipal explicaron que todas estas características suelen ser el patrón común de los denominados esquemas piramidales o esquemas Ponzi. En este tipo de fraudes financieros, el ingreso constante de nuevos participantes y de su dinero resulta el único eslabón fundamental y necesario para sostener el funcionamiento del sistema y pagar a los primeros inversores, hasta que la cadena inevitablemente se corta.
Para evitar que más bahienses caigan en este tipo de engaños, la OMIC recomienda prestar especial y estricta atención a una serie de señales de alerta. Se debe desconfiar profundamente cuando una propuesta promete ganancias muy elevadas o de hasta cientos porcentuales en períodos cortos de tiempo; cuando se presenta la inversión como una oportunidad completamente segura o prácticamente sin ningún riesgo; y cuando se promociona mediante canales informales como grupos de WhatsApp, Telegram o redes sociales sin respaldo institucional.
Asimismo, es motivo de sospecha cuando el sistema incentiva u obliga a la incorporación de nuevos participantes; cuando ofrece premios, sorteos o beneficios adicionales por reclutar gente; y cuando no brinda información clara, comprobable y documentada sobre cómo se genera verdaderamente la rentabilidad. Finalmente, alertaron sobre aquellas plataformas que dificultan, demoran o condicionan el retiro del dinero depositado, o que ejercen presión psicológica para invertir rápidamente bajo la excusa de tener que aprovechar una supuesta «oportunidad por tiempo limitado».
Como conclusión, la OMIC aconseja de manera enfática no transferir ni un solo peso sin verificar previamente de manera exhaustiva quién es el que ofrece la inversión, cuál es la actividad comercial que desarrolla, dónde está constituida legalmente la empresa, qué organismo gubernamental la regula y cuáles son las condiciones reales y por escrito para recuperar los fondos. A su vez, recuerdan que jamás se deben compartir claves, códigos de seguridad ni información bancaria personal. Las simples capturas de pantalla mostrando supuestos resultados exitosos, los testimonios de ganancias extraordinarias o la enorme cantidad de integrantes de un grupo de chat no constituyen por sí mismas ninguna garantía de legitimidad. Ante la promesa de dinero fácil, la mejor inversión siempre será tomarse el tiempo necesario para investigar antes de entregar los ahorros.

