La industria textil profundizó su caída en 2026

Last Updated: 4 de octubre de 2026By Tags: , , , , , ,

La actividad acumula un retroceso del 22,6%, opera con más del 50% de su capacidad ociosa y ya perdió más de 28.000 puestos de trabajo formales desde finales de 2023.

La industria textil argentina atraviesa un escenario crítico de contracción productiva que se ha profundizado a lo largo de 2026. Según los datos informados por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad del sector acumuló una caída del 22,6% durante los primeros siete meses del año en comparación con el mismo período de 2025. Este deterioro resulta significativamente más severo que el registrado por el promedio general de la industria manufacturera nacional, el cual experimentó un retroceso del 2,6% en el mismo lapso. Específicamente durante el mes de julio, el sector textil sufrió una contracción interanual del 13%, manteniéndose estancado en los niveles de producción más bajos reportados en los últimos tres años.

La parálisis de la cadena textil presenta además un impacto heterogéneo pero severo en sus diferentes eslabones. El segmento dedicado a tejidos y acabados encabeza la retracción con un desplome acumulado del 35,1% en lo que va del año. Esta drástica disminución en los volúmenes de fabricación derivó en un drástico aumento de la capacidad ociosa de las plantas. Durante julio, las fábricas textiles operaron utilizando únicamente el 45,3% de su capacidad instalada, una cifra muy distante del promedio del 58,2% que registró el conjunto del entramado industrial argentino. La brecha expone cómo el rango habitual de uso de las plantas, que en 2023 se ubicaba entre el 50% y el 60%, se desplazó desde 2024 a pisos de entre el 30% y el 50%. En este contexto, Celina Pena, gerenta general de FITA, remarcó que las empresas tienen la voluntad de trabajar pero enfrentan una estructura en la que más de la mitad del potencial productivo permanece inactivo, complicando seriamente las posibilidades de recuperar los costos operativos ante una variación interanual en prendas y calzado que alcanzó el 11% en agosto.

Esta dinámica de parálisis productiva se ha trasladado de forma directa al mercado de trabajo. En junio de 2026, el complejo integrado por los rubros textil, confección, cuero y calzado contabilizó un total de 92.531 empleos formales registrados, lo que representó una pérdida neta de 1.284 puestos en comparación con mayo y una baja de 16.536 trabajadores respecto al mismo mes del año anterior. La sangría laboral acumula la destrucción de 28.322 empleos registrados desde diciembre de 2023, observándose una aceleración en el ritmo de pérdida de puestos durante el último año, donde el promedio mensual de bajas duplicó al de los 18 meses previos. Pese a representar el 8,4% del empleo industrial del país, la cadena textil explicó en junio la mitad de la caída mensual de puestos de trabajo de toda la industria manufacturera nacional.

El achicamiento de la actividad también provocó el cierre definitivo de numerosos establecimientos fabriles en todo el territorio argentino. Para junio de 2026, la cadena mantenía operativas 4.282 unidades productivas (1.939 textiles y 2.343 de confección), lo que confirma la desaparición de 517 fábricas en apenas doce meses y una pérdida neta de 770 establecimientos en comparación con diciembre de 2023. Dos tercios de este proceso de desmantelamiento industrial se concentraron durante el último año, reflejando el fuerte nivel de ahogo financiero que atraviesa la actividad.

La falta de perspectivas favorables ha paralizado asimismo los proyectos de inversión y la renovación tecnológica. Entre enero y agosto, las importaciones de maquinaria textil sumaron 78 millones de dólares, registrando una caída del 31,2% en comparación con los 113 millones de dólares invertidos en el mismo período de 2025. El impacto financiero ya afecta a firmas tradicionales del sector, como el caso de Jutex SRL —dedicada a la confección para terceros—, que ingresó en concurso preventivo ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 13 tras acumular deudas por más de 710 millones de pesos y decenas de cheques rechazados.

El cuadro de situación se completa con una marcada debilidad en la demanda interna de indumentaria, cuyas ventas cayeron un 6,9% interanual durante el tercer bimestre. Relevamientos de la entidad gremial empresarial revelaron que el 55% de las compañías registró una merma en su facturación, mientras que el 85% identificó a la falta de consumo como su principal traba operativa. La baja en la capacidad de compra de las familias no solo redujo las ventas tradicionales, sino que impulsó la expansión de canales alternativos como la comercialización de ropa usada, que comenzó a ganar espacio incluso en grandes centros comerciales, postergando la reactivación de la industria nacional.