El mapa del turismo en la provincia: cayeron las estadías y el consumo

Un informe del Observatorio de Datos Estratégicos registró una baja del 25,4% en el gasto y un cambio en los hábitos hacia escapadas más breves. Funcionarios expresaron su preocupación en el Congreso de cara a la temporada de verano.

En lo que va del año, la provincia de Buenos Aires movilizó un total de 8,2 millones de personas vinculadas al turismo, lo que representa un leve descenso del 1,2% en comparación con el mismo período de 2025. Sin embargo, el dato más alarmante de la actividad radica en el aspecto económico: el gasto global registrado por los visitantes sufrió una marcada contracción del 25,4%, reflejando presupuestos sensiblemente más acotados y un cambio directo en la dinámica de consumo de las familias.

Los datos forman parte del relevamiento elaborado por el Observatorio de Datos Estratégicos (ODE), organismo presidido por Pedro Perrotta. De acuerdo con el informe técnico, aunque los principales centros receptivos bonaerenses —entre los que se destacan las localidades de la Costa Atlántica y los circuitos serranos como Tandil y Sierra de la Ventana— lograron mantener niveles de ocupación promedio superiores al 75%, el comportamiento del turista estuvo signado por la cautela financiera, con permanencias reducidas y menores erogaciones en los comercios locales.

El diagnóstico elaborado por el ODE identifica una serie de problemáticas transversales que afectan al territorio provincial más allá de las particularidades de cada municipio. Entre los condicionantes principales figuran el acortamiento sistemático de las estadías, el menor gasto per cápita, la acentuada estacionalidad de los flujos, las necesidades de mantenimiento en los accesos y la infraestructura vial, la falta de datos estadísticos homogeneizados entre distritos y la escasa articulación o integración entre destinos geográficamente cercanos.

En el análisis comparativo, mientras que a nivel nacional el sector turístico mostró una recuperación parcial impulsada por las vacaciones de invierno —período en el que viajaron cerca de 4,6 millones de personas en todo el país—, la dinámica en la provincia de Buenos Aires exhibió un retroceso contundente. Entre el 17 y el 26 de julio, el territorio provincial movilizó aproximadamente 296.000 turistas, cifra que implicó una caída del 21,2% en relación con el receso invernal de 2025 y una contracción del 31,1% al cotejarlo con los registros de 2023.

Esta transformación en los hábitos de movilidad no significa que la población haya dejado de viajar, sino que lo hace bajo un esquema diferente: viajes más selectivos, presupuestos acotados y una marcada inclinación por las escapadas de pocos días o fines de semana. Sobre este punto, el titular del ODE, Pedro Perrotta, enfatizó en los considerandos del informe: «La discusión turística ya no puede quedarse en cuántos visitantes llegan. Hay que mirar cuántas noches permanecen, cuánto consumen y qué efecto real tiene ese movimiento sobre el comercio, la gastronomía y el empleo local».

La tendencia a la rotación constante y a las permanencias breves se verifica en realidades geográficas muy disímiles dentro de la provincia. En el caso de Tandil, si bien la ciudad alcanzó una ocupación del 100% durante la Semana Santa de 2026, el fenómeno estuvo caracterizado por una alta rotación de visitantes que permanecieron apenas una o dos noches. En esa línea, los datos provenientes de la Encuesta de Ocupación Hotelera reflejan que la cantidad de viajeros alojados en dicho municipio pasó de 154.616 en 2023 a 131.304 en 2024, registrando un descenso interanual del 15,1%.

Por su parte, en la localidad balnearia de Pehuén Co se contabilizaron estadías habituales de tres a cuatro días, con picos de afluencia fuertemente concentrados de viernes a domingo. En tanto, en el distrito de Tornquist y la comarca de Sierra de la Ventana, el receso invernal de 2026 arrojó niveles de ocupación de entre el 50% y el 61%, alcanzando picos del 79% durante los fines de semana.

En lo que respecta a la Costa Atlántica, las cifras proporcionadas por el sector privado indicaron que Mar del Plata recibió a más de 200.000 turistas durante las vacaciones de invierno, registrando una ocupación hotelera media del 61%. En contraposición, los municipios vecinos de Villa Gesell, Pinamar y Cariló alcanzaron una ocupación promedio del 92% en sus plazas disponibles.

La contracción del sector resulta de vital trascendencia para la economía regional, teniendo en cuenta que la actividad turística representa aproximadamente el 5,2% del Producto Bruto Geográfico (PBG) bonaerense. En términos de impacto socioeconómico, la industria abarca unos 130.000 puestos de trabajo directos e indirectos y engloba a cerca de 11.000 empresas e iniciativas privadas vinculadas a los rubros de alojamiento, gastronomía, transporte y servicios.

Ante este panorama, la preocupación de funcionarios y prestadores privados se trasladó al plano legislativo nacional. La subsecretaria de Turismo de la provincia de Buenos Aires, Soledad Martínez, junto a intendentes, representantes municipales y dirigentes empresariales del sector, se hicieron presentes en la Cámara de Diputados de la Nación para exponer la situación del rubro y solicitar la implementación de medidas urgentes de reactivación frente a la cercanía de la temporada estival.

Durante su intervención ante los legisladores de la comisión de Turismo de la Cámara baja nacional, Martínez fue contundente respecto de las proyecciones para los próximos meses: «Tuvimos la peor vacación de invierno post pandemia y va a ser una temporada lamentable de verano. Año a año va cayendo el porcentaje de ocupación hotelera y consumo. Es una situación lamentable», concluyó la funcionaria provincial.