La economía creció apenas 0,1% en agosto y cayó 1,7% interanual
La actividad económica argentina continúa exhibiendo señales inequívocas de estancamiento y deterioro del entramado productivo. Según los datos oficiales publicados este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) a través del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), la economía registró en agosto de 2026 una mínima e insignificante mejora mensual desestacionalizada del 0,1%. Esta tímida variación se produjo inmediatamente después del severo desplome del 2,9% experimentado en julio, confirmando que la modesta recuperación no alcanza en absoluto a compensar el terreno perdido durante los meses previos.
En la comparación interanual, el indicador mostró una contracción del 1,7% en relación con el mismo mes del año 2025. El informe técnico del organismo oficial reveló además que la medición correspondiente al componente de tendencia-ciclo no registró variación alguna con respecto al mes anterior, consolidando una trayectoria plana que refleja el enfriamiento generalizado del consumo, la inversión y la producción nacional.
De esta manera, la serie desestacionalizada del EMAE se ubicó en uno de sus niveles más bajos desde noviembre de 2024, mientras que el componente de tendencia-ciclo permanece virtualmente paralizado desde el segundo trimestre de 2025.
El fantasma de la recesión técnica y el desplome de los sectores productivos
El sombrío escenario de la actividad económica se produce en un contexto de altísima fragilidad del Producto Bruto Interno (PBI). De acuerdo con las mediciones previas difundidas por el propio INDEC, la economía argentina ya había sufrido una contracción del 0,6% durante el segundo trimestre de 2026 en comparación con el primer trimestre del año. De confirmarse un resultado negativo al cierre del tercer trimestre, el país ingresaría formalmente en una situación de recesión técnica, definida técnicamente por la acumulación de dos trimestres consecutivos de caída del producto.
Al analizar el comportamiento sectorial, diez de los quince rubros que integran la medición del EMAE registraron marcados retrocesos interanuales en agosto. La caída más pronunciada se verificó en el sector de la Pesca, con un desplome del 15,7%.
Sin embargo, el impacto social y laboral más agudo se concentró en la Industria Manufacturera —que se contrajo un 3,2%— y en el Comercio mayorista, minorista y reparaciones, con un retroceso del 3,5%. Ambos sectores, estrechamente ligados al mercado interno y al poder de compra de las familias, tuvieron la mayor incidencia negativa sobre el resultado general del indicador, restando por sí solos 0,9 puntos porcentuales a la variación de la economía.
A esta dinámica contractiva se sumó el sector de Transporte y Comunicaciones, con una caída del 2,9% interanual, y la Construcción, que registró un retroceso del 2,5% frente al mismo mes del año pasado. Esta última actividad resulta clave por su alta capacidad multiplicadora para la generación de puestos de trabajo y la dinamización de las economías locales.
Crecimiento desigual en sectores extractivos sin derrame en el consumo
En el extremo opuesto del esquema productivo, apenas cinco sectores mostraron avances interanuales en agosto. La Explotación de minas y canteras encabezó los incrementos con un salto del 11,1%, impulsada principalmente por la actividad hidrocarburífera en Vaca Muerta y el desarrollo de emprendimientos mineros. Le siguieron el rubro de Electricidad, gas y agua con un aumento del 4,3%, y la actividad de Hoteles y restaurantes, que marcó una suba del 3,1% respecto a agosto de 2025.
En su conjunto, la minería, los servicios públicos y la gastronomía aportaron 0,6 puntos porcentuales al resultado general. Sin embargo, este desempeño positivo de enclave primario y primarizado no logró contrarrestar el fuerte deterioro de las actividades industriales, comerciales y de la construcción, ratificando la profundización de un modelo económico heterogéneo que desprotege la producción y el empleo nacional.

