YPF solicitó ingresar al RIGI para el proyecto Bajo del Toro por una inversión de US$ 8.729 millones

La petrolera bajo control estatal YPF formalizó la presentación de su solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) creado bajo el marco de la normativa impulsada por el Poder Ejecutivo nacional, con el propósito de desarrollar el ambicioso emprendimiento hidrocarburífero Bajo del Toro en la formación no convencional de Vaca Muerta. La iniciativa contempla una inversión estimada que alcanzará los US$ 8.729 millones a lo largo de todas sus fases de ejecución, convirtiéndose formalmente en el primero de tres megaproyectos que la compañía de bandera planea tramitar para acceder a los beneficios fiscales, cambiarios y aduaneros contemplados por dicho régimen.

La propuesta técnica abarca la explotación coordinada de los bloques Bajo del Toro y Bajo del Toro Norte, dos áreas estratégicas situadas en la franja septentrional de la ventana no convencional de la Cuenca Neuquina. El objetivo central de la operación consiste en incrementar drásticamente la extracción de petróleo crudo liviano y gas natural asociado. De acuerdo con las proyecciones y estimaciones de producción difundidas por la conducción de la compañía, la infraestructura desplegada permitirá alcanzar un plato de producción sostenida diaria de aproximadamente 80.000 barriles de petróleo y 3 millones de metros cúbicos de gas entre los años 2033 y 2040.

440 pozos no convencionales e infraestructura de tratamiento

Para alcanzar e interconectar tales volúmenes de extracción, el plan de desarrollo de YPF estipula la perforación de 440 pozos no convencionales con ramas horizontales de extensión a lo largo de la vida útil del yacimiento. En paralelo a los trabajos en el subsuelo, la inversión contempla el tendido de ductos de captación, la construcción de plantas de tratamiento de crudo en superficie y el levantamiento de facilidades logísticas destinadas a la evacuación segura de los hidrocarburos extraídos hacia los grandes sistemas de transporte.

Esta infraestructura resulta crucial para garantizar la logística y el abastecimiento energético nacional, permitiendo direccionar los volúmenes de crudo no solo hacia el refino doméstico sino prioritariamente hacia las terminales de despacho y exportación marítima.

Generación de divisas por US$ 25.000 millones e impacto en el empleo

En términos del balance divisorio y macroeconómico, las proyecciones elaboradas por los equipos técnicos de YPF estiman que el proyecto Bajo del Toro tiene capacidad para consolidar exportaciones de saldos hidrocarburíferos por un monto aproximado de US$ 25.000 millones en la ventana temporal comprendida entre los años 2027 y 2055. En lo concerniente al mercado de trabajo, la compañía calcula la generación de cerca de 2.900 puestos de trabajo directos durante las etapas pico de construcción, montaje y producción continuada, traccionando a su vez la contratación de PYMES proveedoras de servicios técnicos, insumos, equipos pesados e infraestructura industrial asociada a la cadena de valor del petróleo y el gas.

En la actualidad, YPF ostenta una participación mayoritaria del 65% en las áreas Bajo del Toro y Bajo del Toro Norte, ejerciendo además el rol de compañía operadora en el terreno. Por su parte, la firma privada Vista Energy Argentina posee el 35% restante de los derechos sobre los bloques, compartiendo ambas corporaciones el ritmo de inversiones en la zona norte de la formación.

Un programa global de US$ 44.000 millones para el desarrollo hidrocarburífero

La adhesión del bloque Bajo del Toro al RIGI no representa un hecho aislado, sino que se inscribe como la primera etapa de una estrategia corporativa de mayor envergadura orientada a acelerar el drenaje de los recursos no convencionales en el sector norte del megapoyecto Vaca Muerta. De acuerdo con las previsiones corporativas, YPF proyecta canalizar en el corto plazo otros dos pedidos de adhesión al RIGI que, sumados a este primer expediente, consolidarán un programa global de inversiones del orden de los US$ 44.000 millones proyectado para los próximos 26 años.

El esquema integral prevé la perforación total de unos 2.200 pozos horizontales y una capacidad de producción potencial de hasta 270.000 barriles diarios de petróleo no convencional. Dentro de este programa estratégico se incluyen los bloques Narambuena, La Escalonada y Rincón de la Ceniza, áreas donde la petrolera de bandera comparte titularidad con otros actores clave del sector energético internacional y nacional como Chevron, Shell, Vista y Pluspetrol.

El despliegue de estas colosales inversiones en recursos naturales energéticos vuelve a poner de manifiesto el valor estratégico que posee la cuenca hidrocarburífera argentina y la urgencia de coordinar el desarrollo con valor agregado local. El crecimiento de la producción petrolera en el país encuentra un engranaje fundamental en la provincia de Buenos Aires y en el puerto de Bahía Blanca, donde la gestión provincial de Axel Kicillof y la administración municipal de Federico Susbielles trabajan de manera coordinada para garantizar la infraestructura industrial, logística y petroquímica necesaria que permita procesar, transportar y exportar el crudo no convencional, transformando los recursos del subsuelo en trabajo genuino, desarrollo industrial y soberanía energética para todos los argentinos.