Bregman tildó de «machirulo» a Milei tras el insulto de «Chilindrina troska» en el Congreso

La diputada del Frente de Izquierda respondió a las agresiones del Presidente durante la apertura de sesiones ordinarias. Calificó el discurso de guionado, aseguró que el Gobierno tiene «pies de barro» y cuestionó la falta de avances reales en la reforma laboral debido al rechazo social.

La apertura de sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación dejó un clima de alta tensión política y cruces personales que trascendieron el recinto. Tras el discurso del presidente Javier Milei, en el que se refirió a la diputada Myriam Bregman como «la Chilindrina troska», la legisladora del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) salió al cruce con duras críticas. En una entrevista radial, Bregman no solo minimizó el «chiste» del mandatario, sino que realizó un análisis quirúrgico sobre lo que considera las debilidades estructurales de la actual gestión libertaria.

El insulto y la respuesta: «Solo se le ocurrió eso»

Bregman se tomó con ironía el apodo utilizado por el jefe de Estado, aunque no dejó pasar el trasfondo ideológico y de género de la agresión. Recordando el debate presidencial donde ella lo había apodado «gatito mimoso del poder económico», la diputada señaló la falta de originalidad de Milei para responder a casi tres años de aquel episodio.

«Le di dos años y medio para que conteste lo del gatito mimoso con otro chiste a la altura y solo se le ocurrió eso. Solo puedo reírme. Esperaba más de Javier», lanzó la legisladora. Sin embargo, aclaró que la situación no deja de ser grave por el contexto institucional: «Esto fue un chiste más que no deja de ser machista, que no deja de ser desubicado porque no era el ámbito, ya que él tiene el micrófono y yo no. No sé qué quiso decir con Chilindrina, pero eso no quita el contenido agresivo».

Para Bregman, el recurso del insulto es una herramienta que el Presidente utiliza para compensar otras falencias. «Cuando vos querés tapar una debilidad, es muy de machirulo mostrarte como prepotente», subrayó en diálogo con Radio con Vos.

Un gobierno con «pies de barro»

Más allá del cruce personal, la diputada profundizó en su análisis sobre la situación política de La Libertad Avanza. Según su visión, el Gobierno está intentando construir una imagen de fortaleza que no coincide con la realidad de su sustento político y legislativo.

«Se mostró un gobierno con pies de barro, al revés de lo que quieren decir», puntualizó. Bregman argumentó que los únicos logros que Milei pudo exhibir fueron leyes obtenidas mediante acuerdos con los sectores que antes criticaba. «Son acuerdos con la casta política que ya no llamamos ‘ratas’, sino que agradeció a diputados y senadores. Lo que mostró como logro es lo que logró hacer con la oposición cómplice o traidora», aseguró.

Asimismo, criticó la agenda internacional del mandatario, señalando que, a pesar de sus 14 viajes a Estados Unidos y su cercanía con figuras como Donald Trump, no hubo anuncios concretos de beneficios para el país en materia de política exterior.

El retroceso de la reforma laboral

Uno de los puntos más incisivos del análisis de Bregman fue la omisión o mención tangencial de la reforma laboral durante el discurso presidencial. Según la diputada, el hecho de que no fuera el eje central demuestra el temor del oficialismo al conflicto social.

«Él estuvo todo el verano con la reforma laboral. ¿No era el gran proyecto de su gobierno? El domingo solo pudo mencionarla al pasar. No pudo hacer eje porque es evidente que produjo un rechazo social enorme», sostuvo. Para la legisladora, esta «modernización laboral» ha encontrado una barrera en la resistencia de la sociedad, lo que obliga al Gobierno a depender exclusivamente de la compra de voluntades políticas en el Congreso para avanzar con su agenda mínima.

Una puesta en escena guionada

Finalmente, Bregman denunció lo que llamó una «puesta en escena rígidamente controlada» dentro del recinto legislativo. Según su relato, el apoyo recibido por el Presidente durante su discurso no fue espontáneo, sino organizado por figuras externas.

«Había mucha gente que trajo él, que no podían dar explicación de quiénes eran. Había uno de gorrita negra muy llamativo que iba siguiendo la lectura de Milei y daba la orden de cuándo aplaudir y cuándo no. Era guionado todo, hasta los chistes y las agresiones», concluyó la diputada, sugiriendo que el oficialismo necesita fabricar un clima de consenso que no existe en la calle ni en la totalidad del arco político.