Crisis en Pauny: la apertura de importaciones y la caída del consumo ponen en riesgo 800 empleos
La histórica fábrica de tractores de Las Varillas enfrenta un escenario crítico por la competencia de maquinaria extranjera y la falta de financiamiento. Con suspensiones vigentes, el sector metalúrgico aguarda anuncios en ExpoAgro para evitar un golpe terminal a la producción nacional.
La industria metalmecánica argentina atraviesa horas de profunda incertidumbre, y el foco de preocupación se sitúa hoy en la localidad cordobesa de Las Varillas. Pauny, la emblemática fábrica de tractores que representa el motor económico de la región, se encuentra operando bajo un esquema de crisis debido a la combinación de dos factores asfixiantes: la apertura irrestricta de importaciones y una marcada retracción del mercado interno.
La firma, que sustenta cerca de 500 empleos directos y otros 300 indirectos, ha comenzado el 2026 con un panorama sombrío. A fines del año pasado, la dirección de la empresa inició un cronograma de suspensiones y reducción de jornadas laborales, ante la imposibilidad de colocar su producción en un mercado local que ha perdido dinamismo y capacidad de compra.
La amenaza de la maquinaria importada El principal escollo que enfrenta la producción nacional es la creciente competencia de equipos provenientes del exterior. Especialmente, la llegada masiva de tractores de menor porte ensamblados con componentes de origen indio ha desequilibrado la balanza. Estas unidades ingresan al país con costos que la industria local, cargada con una estructura impositiva y de costos logísticos interna más alta, no puede equiparar.
Ante este escenario, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) ha alzado su voz para exigir que se retome la actividad plena. El gremio reclama que las medidas de ajuste no recaigan sobre los salarios de los trabajadores, quienes ya sufren el impacto de la inflación y la reducción de sus horas de servicio.
El horizonte en ExpoAgro Todas las miradas de los directivos de Pauny y de la comunidad de Las Varillas están puestas en la próxima edición de ExpoAgro, que se desarrollará en San Nicolás. La industria espera que el Gobierno Nacional anuncie líneas de crédito blandas e incentivos específicos que permitan al productor agropecuario volver a apostar por la maquinaria fabricada en el país.
El destino de Pauny no es solo un problema empresarial; es un termómetro del equilibrio social y político de un departamento clave en el entramado productivo de Córdoba. Sin financiamiento que impulse la demanda y sin medidas que protejan el valor agregado nacional frente a la importación, el futuro de la histórica fábrica y de las 800 familias que dependen de ella permanece en suspenso.

