Debate en el peronismo por una propuesta para reinstaurar el servicio militar obligatorio
Sectores alineados a Sergio Berni y Guillermo Moreno plantean redefinir la defensa nacional bajo el concepto de la nación en armas y adaptarse a las guerras híbridas
Una intensa controversia se ha encendido en las entrañas del peronismo a raíz de una propuesta que busca reestructurar de manera integral el sistema de defensa nacional. Diversos sectores internos del movimiento se encuentran evaluando la posibilidad de reimplementar el servicio militar obligatorio en el caso de retornar al gobierno nacional. La iniciativa, que cobró notoriedad pública a través de una reciente entrevista brindada al portal de noticias Infocielo, es impulsada principalmente por dirigentes del espacio que conducen el senador bonaerense Sergio Berni y el exsecretario de Comercio Guillermo Moreno, quienes buscan reabrir un debate doctrinario que permanecía adormecido desde la década de 1990.
El fundamento central de este proyecto abreva directamente en las fuentes de la doctrina histórica Justicialista, rescatando el concepto estratégico de «la nación en armas» acuñado en los orígenes del movimiento. Quienes defienden la medida argumentan que el contexto geopolítico global atraviesa un proceso de profunda transformación, caracterizado por conflictos armados fragmentados, disputas multipolares y una creciente puja por el control de recursos naturales y estratégicos que abundan en el territorio argentino. En este marco, sostienen que el país requiere de un instrumento militar sólido, integrado por la ciudadanía, capaz de disuadir eventuales amenazas externas y garantizar la soberanía sobre el patrimonio nacional.
Desde la conducción de este espacio promotor se apresuraron a remarcar que la intención no es replicar el viejo esquema de la conscripción tradicional, conocido popularmente como «la colimba». Por el contrario, la propuesta contempla la creación de un modelo moderno de instrucción militar enfocado en preparar a los jóvenes para los desafíos tácticos del siglo XXI. Esto incluye la formación en nuevas hipótesis de conflicto, la ciberdefensa, la logística ante catástrofes y el combate de las denominadas «guerras híbridas», donde las tácticas convencionales se combinan con operaciones de inteligencia, ciberataques y presiones económicas. Asimismo, los impulsores de la iniciativa reivindican el valor formativo de la instrucción militar recibida por antiguas generaciones, destacando los aspectos ligados a la disciplina, el sentido de pertenencia patriótico y la integración social.
A pesar del impulso y la firmeza con la que este sector intenta reinstalar la propuesta en la agenda política del movimiento, la medida ha generado una fuerte resistencia y un inmediato rechazo en otros estamentos del espacio opositor. Diversas corrientes de corte progresista y referentes centrales del propio kirchnerismo tildaron la idea de «disparatada» y anacrónica, advirtiendo que reinstaurar la obligatoriedad del servicio militar representaría un retroceso en materia de derechos civiles y sociales. Quienes se oponen argumentan que el foco del Estado debe estar puesto en garantizar la inserción laboral y el acceso a la educación pública universitaria o técnica para la juventud, en lugar de priorizar una formación castrense.
Sin embargo, a pesar de las profundas diferencias y las grietas ideológicas que despierta el tema hacia el interior del partido, la propuesta ha ganado volumen en las discusiones doctrinarias del peronismo. Los defensores del proyecto aseguran que la reestructuración del sistema defensivo resulta inevitable para posicionar estratégicamente a la Argentina en el mapa geopolítico internacional. La controversia recién comienza y promete ser uno de los ejes de discusión más intensos en la construcción del programa de gobierno del espacio opositor de cara a los próximos turnos electorales.

