Dólar y fuga récord: la Formación de Activos Externos superó todos los máximos históricos

Last Updated: 1 de noviembre de 2025By

La Formación de Activos Externos (FAE) del sector privado demandó USD 6.577 millones en septiembre, marcando un récord absoluto desde la creación del Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), según el Balance Cambiario del BCRA. Este drenaje de divisas absorbió la totalidad del ingreso extraordinario de dólares del sector agropecuario, mientras que el déficit de turismo y el pago de intereses de deuda consumieron el 82% del saldo comercial acumulado desde la asunción del nuevo gobierno.

El Balance Cambiario del Banco Central de la República Argentina (BCRA) correspondiente a septiembre de 2025 ha encendido las alarmas en el ámbito económico, al revelar cifras que exponen una profunda fragilidad en la cuenta capital, a pesar de los ingresos extraordinarios generados por el campo. El informe destaca un fenómeno de salida de divisas sin precedentes, que pone en cuestión la sostenibilidad de la política cambiaria actual.

El dato más impactante del mes es, sin dudas, el nuevo máximo histórico alcanzado por la Formación de Activos Externos (FAE) del sector no financiero, comúnmente conocida como «fuga de capitales». En septiembre, la FAE demandó la cifra astronómica de USD 6.577 millones. Este valor supera incluso el pico histórico de USD 5.946 millones registrado en el turbulento agosto de 2019, estableciéndose como el monto más elevado desde la existencia del MULC. La aceleración es evidente: desde la unificación cambiaria de diciembre de 2024, en tan solo seis meses, la demanda acumulada de dólares por esta vía trepó a USD 24.496 millones.

Personas humanas al frente de la demanda récord

Gran parte de esta salida de divisas fue protagonizada por los ahorristas individuales. En septiembre, 1,8 millones de «Personas Humanas» compraron USD 5.080 millones en billetes, en un claro reflejo de la persistente desconfianza en la moneda local y una búsqueda de refugio en el dólar, una conducta histórica del ahorro argentino que se ha exacerbado con la unificación cambiaria.

Este torrente de salida de capitales adquiere una dimensión aún más crítica al contrastarse con la estrategia de financiamiento internacional. El informe señala que la FAE acumulada en los últimos seis meses (abril a septiembre de 2025, el período del acuerdo) sumó USD 24.496 millones, lo que equivale al 169% del crédito total desembolsado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco del Extended Fund Facility 2025, que totalizó USD 14.469 millones. En otras palabras, la fuga de capitales ha superado en más de la mitad el aporte de dólares frescos provisto por el organismo multilateral, neutralizando gran parte de su efecto.

El salvavidas del campo devorado por la FAE

Paradójicamente, la balanza cambiaria de septiembre registró un superávit en la Cuenta Corriente de USD 5.510 millones, un saldo positivo que, según el análisis, fue salvado in extremis por una liquidación extraordinaria del sector agropecuario.

El sector de Oleaginosas y Cereales reportó un ingreso neto excepcional de USD 7.568 millones en septiembre. Este incremento interanual del 348% se explica por la medida temporal del gobierno de reducir las retenciones al 0% en la última semana del mes, lo que incentivó una liquidación anticipada de stocks. En los primeros nueve meses de 2025, este complejo exportador ha liquidado un neto de USD 29.327 millones, representando un incremento del 91% en comparación con el mismo período del año anterior.

Sin embargo, al cruzar estos datos con la FAE, emerge el principal conflicto estructural del modelo: la demanda de dólares por parte de las Personas Humanas (USD 29.352 millones acumulados en el año) absorbió la totalidad del ingreso generado por el sector oleaginoso y cerealero (USD 29.327 millones). El esfuerzo productivo de uno de los sectores más dinámicos de la economía se diluyó por completo en la salida de capitales.

Turismo e Intereses de deuda: la constante sangría

A la fuga de capitales se suma el constante drenaje de divisas por el déficit turístico y los compromisos de deuda. El informe del CEPA (Centro de Economía Política Argentina) subraya que, desde diciembre de 2023, el saldo comercial de bienes acumulado (USD 41.032 millones) se ha visto prácticamente consumido por dos factores: el pago de intereses de deuda (USD -19.598 millones) y el déficit de la Balanza Turística (USD -13.961 millones).

En conjunto, estos dos ítems se llevaron el 82% del saldo comercial acumulado. Una vez neteados, el saldo comercial real se reduce a solo USD 7.473 millones.

El sector turístico, en particular, alcanzó cifras preocupantes. La balanza turística más amplia (que incluye viajes, consumos con tarjetas, operadores y transporte) resultó negativa en USD 840 millones en septiembre, y acumula en el año un déficit de USD -7.987 millones, acercándose al récord negativo de USD -8.008 millones de todo el año 2018. Este saldo deficitario se debe en gran medida a que el tipo de cambio oficial, percibido como barato en relación con el poder adquisitivo en el exterior, sigue promoviendo el turismo emisivo (argentinos viajando y gastando en el extranjero), lo que implica una constante demanda de divisas.

Inversión Extranjera en declive

Finalmente, la falta de confianza en la inversión de largo plazo se refleja en la Inversión Extranjera Directa (IED). En septiembre, la IED arrojó un nuevo saldo negativo de USD 437 millones. Este egreso estuvo influenciado principalmente por la salida de divisas en el sector petrolero, que demandó USD 504 millones. El saldo acumulado de la IED desde diciembre de 2023 se mantiene en rojo, con USD -1.446 millones, demostrando que las grandes inversiones productivas de capital externo aún no encuentran un marco de estabilidad y rentabilidad que las impulse a ingresar al país.

El panorama de septiembre, por lo tanto, dibuja una economía donde los grandes ingresos del campo se ven superados por la demanda récord de activos externos por parte de los particulares, y donde la acumulación de divisas queda comprometida por el peso histórico de la deuda y el costo de un tipo de cambio que incentiva el gasto fuera de las fronteras.