El carnaval carioca de Botafogo en River: historias mínimas del campeón de América
Miles de torcedores llegaron a Buenos Aires y pudieron cumplir el sueño de lograr por primera vez el título continental: fanáticos de diferentes puntos el continente estuvieron en el Monumental en la victoria sobre Atlético Mineiro.
Walderez llamó la atención con su vestimenta. Lleva con orgullo la número 10, que tiene inscripto el apellido del Pelusa en la espalda. «Es el mejor jugador que he visto. ¡Yo no he visto a Pelé! Por eso, Diego es el más grande. Para mí fue muy triste el día que falleció», le aseguró a C5N con una sonrisa, mientras desarrolla una mezcla de portugués con español. Pero este hombre que supera los 60 años también conserva otra sorpresa: es fanático de Flamengo, pero llegó a Buenos Aires para alentar a Botafogo con dos amigos.
En los alrededores del estadio, más precisamente sobre Avenida del Libertador y Udaondo, se ubicó un grupo de cuatro personas. Ninguno tenía identificación con los finalistas de la edición 2024. Al contrario, uno vestía la camiseta de Blooming de Bolivia y otro la inolvidable azul que utilizó la Selección de Coco Basile en el debut contra Grecia en EEUU 94. «Es el más grande de todos, no tiene límite el fanatismo por Diego», aseguró Carlos, uno de los cuatro ciudadanos bolivianos que llegaron desde Santa Cruz de la Sierra a Buenos Aires, ya que habían comprado la entrada con anticipación para poder ver a River.
Ellos no son los únicos que tenían la esperanza de ver al Millonario en el partido decisivo. «Me regalaron la entrada y vine porque es un partidazo. ¡Pero acá falta mi equipo! Mineiro nos eliminó y por eso quiero que gane Botafogo», manifestó en la previa un hincha argentino. La ausencia del conjunto que dirige Marcelo Gallardo se notó y mucho en la cancha. Si bien hubo más de 50.000 personas, también quedaron expuestas las miles de butacas grises desocupadas en las tribunas superiores.
La Conmebol decidió mantener la sede de la final, a pesar de que la protagonizaron dos equipos de Brasil. Desde diferentes puntos del país vecino arribaron en vuelos y también por tierra, como Luiz, el joven de 20 años que viajó 50 horas desde Río de Janeiro para respaldar al Fogao: «Es el sueño verlo campeón de América». ¡Y lo cumplió! También estaba Marco, un brasileño que vive en Miami junto a Erica, una estadounidense que se fanatizó con el conjunto carioca: «Vinimos con dólares y no sentimos tanto los precios, pero mis amigos que trajeron reales notaron los precios altos de Buenos Aires, en especial de la comida«. Esa fue una queja constante entre los visitantes.
La pasión no se explica, se siente. José Lizana pdo dar fe de ello. Entre tanto idioma portugués, sorprendió encontrar a un hombre de más de 50 años que habla perfecto español. Este chileno llegó a la Ciudad de Buenos Aires por un solo motivo: Botafogo. «Yo no soy hincha de ningún club chileno, mi único amor es el Fogao. Cuando lo fui a ver por primera vez me impresionó», aseguró el oriundo de Machalí, una localidad cercana a Rancagua.
Él, junto a otros miles, sufrieron desde los 30 segundos cuando fue expulsado Gregore. Luego, se emocionaron con el gol de Luiz Henrique y el penal de convertido por Alex Telles, pero también se asustaron con el descuento de Eduardo Vargas. Sin embargo, terminaron con un desahogo multitudinario con el 3-1 que marcó Junior Santos en el minuto 98. La institución de Río, que tuvo en sus filas a grandes cracks como Garrincha, Jairzinho y Nilton Santos, logró el título que tanto esperó, la Copa Libertadores. ¡Obrigado, Buenos Aires!



